La afición mexicana empezó a hacer videos y publicaciones en X sobre hacer pesar la localía de México en este Mundial. Entre broma y broma brotó el dato de que Ecuador, el rival de esta noche, se alojaría en un hotel en Santa Fe. Así que empezó el plan. Reunirse ahí en la noche hasta alguna hora de la madrugada para la anti serenata horas antes del México-Ecuador. Hubo cánticos a favor de México, insultos para sus rivales y toda una sinfonía de cláxones alrededor del lugar. Ni contra Sudáfrica, Corea del Sur o Chequia ocurrió este comportamiento de la afición mexicana, el alma de la Copa del Mundo.La Federación Ecuatoriana de Fútbol se quejó amargamente de este suceso. pública su protesta: “Este proceder dista mucho de los principios de juego limpio, equidad y unidad que un Mundial de fútbol debería representar”. Ecuador ha pedido ante la organización “prestar mayor atención a esos acontecimientos y adoptar las medidas necesarias para salvaguardar la integridad de nuestros jugadores, cuerpo técnico e hinchas“. Esta estrategia hostil de acudir al hotel del rival ganó mucha presencia en Sudamérica. A México, en los 90 y principios de los 2000, les tocó sufrirlo cuando sus clubes jugaban la Copa Libertadores o cuando la selección jugaba un poco más arriba en el mapa, en Centroamérica, frente a Honduras o El Salvador.Apenas el pasado sábado por la tarde se hizo oficial que ambos países se enfrentarían en los dieciseisavos de final en el Estadio Azteca. El formato de esta Copa del Mundo provocó que algunas selecciones tuvieran poco tiempo de planear el partido. Ecuador había pasado el fin de semana en Columbus, Ohio, tras vencer a Alemania (2-1). Su planificación, sin embargo, fue muy apretada al viajar este lunes por la tarde para solo dormir y directo al partido en el Estadio Azteca. Eso no fue lo único que irritó a la delegación ecuatoriana. “Hemos demorado más de tres horas de lo establecido; teníamos que llegar a las seis de la tarde y no ha sido así. El traslado del aeropuerto al hotel terminó siendo [lo mismo que] un vuelo de nueve horas”, se quejó el estratega Sebastián Beccacece, al frente de Ecuador. El equipo llegó al Aeropuerto Felipe Ángeles y de ahí se trasladó a Santa Fe, pero en su camino se atravesaron con el habitual tráfico del Valle de México. “Los partidos anteriores siempre fueron buenos. En todas las sedes todo se había cumplido de una manera sana, acá no ha sido igual. El equipo está bien, con ganas de hacer historia, pero enfrenta a un rival que hizo historia”, agregó Beccaccece. “Confiamos en que estos hechos antideportivos no empañen la fiesta futbolística que une a dos países hermanos”, se lee en el comunicado de la Federación sudamericana. En México, los aficionados han llenado las plazas públicas y las principales avenidas de las ciudades para festejar los triunfos de su selección. Ven contra Ecuador un rival exigente, mismo que enfrentaron en la Copa América 2024 y que un empate sin goles entre ellos supuso la eliminación mexicana. A eso se le agrega el ingrediente político de que la noche del 5 de abril de ese año, las fuerzas de seguridad de Ecuador irrumpieron en la Embajada mexicana en Quito para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas, acusado de desvío de fondos. Desde entonces, las relaciones diplomáticas entre ambos países están fracturadas. Y el fútbol parece dividirlas un poco más.