El Gobierno quiere que la jura de Diego Santilli marque el comienzo de una nueva etapa. Pero antes necesita convivir, por unas horas más, con el funcionario cuya salida intenta dejar atrás. Manuel Adorni volvió este martes a la Casa Rosada por primera vez desde que presentó su renuncia para completar el traspaso de la Jefatura de Gabinete con su sucesor. Horas más tarde volverá a aparecer en el Salón Blanco, a partir de las 17.30, donde asistirá a la ceremonia encabezada por Javier Milei en la que Santilli asumirá formalmente como ministro coordinador.
La secuencia comenzó por la mañana con otra imagen cargada de simbolismo. Adrián Ravier ofreció su primera conferencia de prensa como vocero presidencial y ocupó por primera vez el atril desde el que Adorni construyó buena parte de su centralidad política dentro del Gobierno. Con un perfil mucho más técnico y un discurso concentrado casi exclusivamente en la marcha de la economía, el economista buscó transmitir una imagen de normalidad institucional y dejar atrás el tono confrontativo que caracterizó a su antecesor.
Sin embargo, el caso Adorni volvió a colarse rápidamente en la agenda. Consultado sobre la posibilidad de que el Gobierno impulsara una investigación administrativa interna por las irregularidades que derivaron en la salida del exjefe de Gabinete, Ravier evitó cerrar la puerta. Aclaró que no tenía información sobre una decisión de ese tipo, aunque tampoco descartó que pudiera avanzar más adelante, una respuesta que dejó abierto un interrogante que la Casa Rosada preferiría clausurar cuanto antes.












