Con Brasil al borde del agobio porque a falta de media hora Japón defendía a conciencia el gol de Sano, Casemiro se elevó imponente en el segundo palo para firmar el empate con un cabezazo contundente. Unos minutos antes ya había rebañado en plancha otro testarazo que no subió al marcador porque entre el solvente Suzuki y uno de sus defensas evitaron el tanto sobre la raya de gol. Puede que Casemiro (São Paulo, 34 años) ya tenga el cuentakilómetros con alguna vuelta de más, pero el saber dónde hay que colocarse no se pierde y el área es un espacio reducido. No es el primer gol de esa trascendencia que logra en su carrera. “El rival jugó con un bloque defensivo muy bajo, anotó y se replegó, y tuvimos que intentar generar espacios. El equipo merece reconocimiento por la tranquilidad y a calma que tuvo”, analizó Casemiro al término del encuentro y después de haber elogiado el centro, “el mérito fue suyo”, de Gabriel Magalhaes. El tanto, además del empate, supuso que el volante se convirtiera en el segundo jugador más mayor en marcar para Brasil en un Mundial. Bebeto, por solo 12 días, es el más longevo al marcarle a Dinamarca con 34 años, 4 meses y 18 días en el Mundial de Francia 98. El certero cabezazo también evitó que la pentacampeona del mundo entrara en pánico e incurriera en imprecisiones y en la precipitación. Fue un juego mental. El rival jugó con un bloque defensivo muy bajo, anotó y se replegó. Tuvimos que intentar generar espacios. El equipo merece reconocimiento por la tranquilidad y la calma que tuvo", reivindicó Casemiro, elegido jugador más valioso del partido tras reponerse de la amarilla que vio en el primer tiempo. La amonestación por una entrada mal medida a Ito en la frontal del área, le limitó después para tratar de detener con más ímpetu la gran arrancada de Sano que acabó en gol tras un pase prohibido horizontal de Danilo. “La culpa no fue de Casemiro, tuvimos una pérdida”, le eximió de responsabilidad Ancelotti. Esta vez, a diferencia del primer partido, su entrenador de cabecera no le cambió al descanso como en el primer partido ante Marruecos. En el estreno ante la pujante Marruecos, el cinco de Brasil también había visto la amarilla y había estado fallón con la pelota. La tarjeta fue la escusa para reemplazar a todo un veterano superado por la responsabilidad de asumir el equilibrio. Casemiro fue uno de los grandes blancos de la crítica tras un partido en el que el empate alcanzado estuvo muy por encima del pobre juego desplegado. Ancelotti no le señaló y volvió a alinearlo de inicio ante Haití y Escocia. En esos dos duelos se apreció una ligera mejoría de Casemiro y del propio juego de la Canarinha. El técnico tiene claro que pase lo que pase con Brasil será con Casemiro en el campo. “Es un líder, conoce muy bien su posición, nadie puede enseñarle cómo tiene que jugar ahí”, elogió Ancelotti. La fe que le tiene el seleccionador la corroboró nada más llegar al cargo en mayo de 2025. Cuando Ancelotti supo que con certeza que dirigiría a Brasil lo primero que hizo fue llamar a Casemiro. El veterano mediocentro aceptó volver a ser reclutado, aunque llevaba fuera de la órbita de la selección desde octubre de 2023, bajo la dirección de Dorival. Este terminó por finiquitar la carrera internacional del nuevo jugador de Miami cuando no le convocó para la Copa América de 2024 y justificó la decisión apuntando a un cambio generacional y a una renovación táctica.Ancelotti le anunció que sería el pivote sobre el que recaería la responsabilidad de sostener al equipo con o sin balón. Todo una apuesta porque Casemiro ya había dados signos de decadencia propios del paso del tiempo. Para el preparador italiano suponía ganar tiempo en la contrarreloj por armar un bloque competitivo a menos de un año para el Mundial. De alguna manera, Casemiro es para Ancelotti la prolongación en el campo que este último fue para Arrigo Sacchi en aquel gran Milan de finales de los 80. Por eso, Carleto estuvo en vilo hasta que terminó la temporada con el Manchester United sin una lesión que le impidiera acudir al Mundial. Su Brasil se lo magina con Casemiro y diez más. De los 17 partidos de la etapa Ancelotti disputados ha jugado 15 de titular.