Palito Ortega y Marta González protagonizaron uno de los más intensos romances del mundo del arte, y quedó en el recuerdo de sus seguidores al ser paralelo al crecimiento de sus carreras profesionales. Entre éxitos en la televisión y la música, y promesas que no se llegaron a cumplir, la historia de amor comenzó de la manera menos mediática, y con un simple gesto que los unió durante los tres intensos años de noviazgo.
Palito Ortega, Marta González
A principios de la década del 60, cuando Marta González era solo una actriz adolescente de papeles menores, conoció a un joven tucumano que recién empezaba a ganarse un lugar en la industria de la música de Buenos Aires. Palito Ortega sorprendió a la artista en una noche de charla y canciones, y la enamoró cantándole con su guitarra el tema "Sabor a nada", un gesto que marcó el inicio de un tierno romance adolescente que influiría en sus carreras.
Desde el principio, se apoyaron en sus carreras artísticas y crearon un buen vínculo con sus familias. “Siempre lo cuenta, hasta lo escribió en su libro, según me dijeron. Es verdad, vino a vivir a casa un tiempo, primero él y luego su familia, el padre y sus hermanos. Mi mamá era así, amuchaba a todo el mundo. Uno de sus hermanos tuvo una enfermedad y estuvo en cuarentena en casa: mamá le clausuró una sala para él”, recordó la actriz en una entrevista.











