La televisi�n actual padece una preocupante hipermetrop�a: solo sabe mirar a lo grande, a lo ruidoso, a lo que genera un impacto inmediato en el algoritmo de las redes sociales. Nos hemos acostumbrado a una pantalla inundada de bustos parlantes que opinan de todo sin saber de nada, de plat�s que parecen naves espaciales y de una urgencia artificial que confunde la velocidad con la informaci�n. En este ecosistema de vanidades y pantallas partidas, el reporterismo de calle, el de verdad, corre el riesgo de convertirse en una especie en extinci�n. Por eso, cuando se apaga la voz de un periodista de los que solo quer�an contar, de esos que entend�an que la noticia nunca est� en el plat� sino donde la gente pisa el barro, el medio entero sufre un apag�n.Gabriel Rela�o ha fallecido de forma repentina a los 55 a�os. Para el espectador despistado, ese que consume los informativos como ruido de fondo mientras almuerza, su rostro era el del profesional solvente que firmaba las cr�nicas desde cualquier lugar donde hubiera algo que contar y algo que escuchar. Pero para quienes analizamos la trastienda de los medios y sabemos lo dif�cil que es mantener la dignidad en una profesi�n cada vez m�s precarizada, Rela�o era otra cosa. Era un artesano de la palabra, un periodista que, lejos de subirse al pedestal, eligi� definirse a s� mismo con una humildad que ya no se estila: un simple "contador de historias".Hay periodistas que nacen en las redacciones y mueren en los despachos, atrapados por la burocracia de los minutos de pantalla y las guerras de despachos. Gabriel Rela�o, Gabi para sus compa�eros, pertenec�a a una estirpe muy diferente. Nacido en Marmolejo (Ja�n), andaluz de ra�ces que creci� entre M�laga y Las Palmas de Gran Canaria, cruz� Despe�aperros con la �nica certeza de que quer�a estudiar la profesi�n de contar lo que pasa. �l mismo sol�a repetir que le hab�a tocado "la loter�a de poder trabajar en lo que me gustaba". Y vaya si la cobr�.Ese billete de loter�a transformado en micr�fono de Atresmedia lo llev� por todo el mapamundi. Sus cr�nicas no se cocinaban en San Sebasti�n de los Reyes; se templaban en el Polo Norte, se llenaban de polvo en los desiertos m�s implacables y se jugaban el tipo en zonas de conflicto y festejos populares. 30 a�os de carrera dan para acumular muchos sellos en el pasaporte, pero el verdadero valor de su trayectoria no resid�a en los kil�metros recorridos, sino en su capacidad para mirar de frente a los habitantes de esos rincones olvidados y, sencillamente, escucharles.Rela�o entend�a que la televisi�n no debe ser un espejo para que el periodista se mire el flequillo, sino una ventana para que el espectador descubra realidades ajenas.Gabriel Rela�o buscaba la verdad en el rastro humano. Sab�a que un buen reportaje no depende de la espectacularidad de los grafismos en tres dimensiones, sino de encontrar el testimonio preciso, el silencio inc�modo o la mirada que resume una tragedia o una alegr�a colectiva. Su marcha ha dejado el micr�fono de Antena 3 Noticias un poco m�s hu�rfano de esa curiosidad casi infantil, esa inocencia que los a�os suelen devorar y que �l, de manera casi milagrosa, conserv� hasta el �ltimo directo.La televisi�n suele ser un medio fr�o, calculador, dise�ado para que el espect�culo contin�e pase lo que pase. Rara vez se le ven las costuras emocionales a un informativo de m�xima audiencia, donde la consigna siempre es mantener la compostura. Sin embargo, hay noticias que perforan el autocontrol y destrozan cualquier escaleta preestablecida. Eso es lo que ocurri� en el informativo del mediod�a de Antena 3, cuando Sandra Golpe ha tenido que comunicar a la audiencia la p�rdida de un compa�ero de pasillo, de coberturas y de profesi�n.Quienes observamos la televisi�n desde fuera supimos de inmediato que no era un d�a cualquiera. La emoci�n en directo de la presentadora, conteniendo las l�grimas frente a la c�mara, fue el reflejo exacto de una redacci�n rota por la inesperada marcha de uno de sus pilares m�s queridos. No fue un homenaje de cart�n piedra ni un fr�o obituario de compromiso corporativo; fue el dolor real de una familia televisiva que perd�a a uno de sus narradores m�s brillantes.La voz de la redacci�n, canalizada a trav�s de las palabras rotas de Sandra Golpe y acompa�ada de un emotivo v�deo que recopilaba sus mejores trabajos por el mundo, reson� con una fuerza abrumadora en los hogares espa�oles:"Es muy dif�cil para nosotros decirle adi�s, de repente, nos ha dejado nuestro compa�ero Gabriel Rela�o y estamos rotos. Se va una gran persona y un periodista, les aseguro, espectacular. Un abrazo inmenso desde aqu�, de parte de toda esta redacci�n, para su familia. Gabi, te queremos", le desped�a Golpe.Horas m�s tarde, el canal oficial del informativo remataba el homenaje en las redes sociales con un mensaje que resume a la perfecci�n el sentir de sus compa�eros de viaje: "Hoy en Antena 3 Noticias decimos 'hasta siempre' a Gabriel Rela�o, el periodista que prefiri� ser 'contador de historias'. Descansa en paz, compa�ero. No te olvidaremos".Es terrible cuando el guion de la vida decide hacer un fundido a negro sin previo aviso, en mitad de la emisi�n y dejando tantas historias por contar. A Gabriel Rela�o le quedaban todav�a muchos micr�fonos que abrir, muchas personas a las que dar voz y muchos kil�metros que recorrer. Queda el consuelo de revisar su archivo y recordar a las nuevas generaciones de estudiantes de periodismo que cruzan Despe�aperros que la televisi�n de calidad no se hace gritando en un plat�, sino saliendo a la calle con los ojos abiertos y las orejas atentas, tal y como hizo �l durante tres d�cadas.La rueda informativa no se va a detener, por supuesto. El show must go on, y ma�ana a las tres de la tarde sonar� de nuevo la sinton�a del telediario, se encender�n los focos y la actualidad m�s rabiosa devorar� los minutos con nuevas crisis, sucesos y pol�micas. La televisi�n tiene esa crueldad intr�nseca. A partir de hoy, las cr�nicas de Rela�oy los reportajes a pie de calle tendr�n un list�n mucho m�s alto y un vac�o.
Muere Gabriel Rela�o, el �ltimo viaje del contador de historias de Antena 3
La televisi�n actual padece una preocupante hipermetrop�a: solo sabe mirar a lo grande, a lo ruidoso, a lo que genera un impacto inmediato en el algoritmo de las redes sociales....








