El Campeonato de Wimbledon es el torneo de tenis más estricto en cuanto a la vestimenta de sus jugadores. La etiqueta inglesa, que restringe al blanco cualquier prenda que se luce sobre esta pista, ha hecho que más de uno se vea en un aprieto. De Andre Agassi, que boicoteó la cita a finales de los ochenta por no permitirle adoptar su excéntrico estilo, a Anne White (se le prohibió una malla de cuerpo entero) o incluso al impoluto Roger Federer, regañado por las suelas naranjas de unas zapatillas.Este historial de rigurosidad en nombre de la tradición fue precisamente el que inspiró a Naomi Osaka, que en su caso decidió homenajear a la tradición de sus raíces japonesas: “Pienso sobre la silueta más icónica, que para mí es la del kimono. No necesitas verlo a color para saber que es un kimono”, confesó a la prensa tras el partido. Por eso apareció sobre la hierba con una prenda ceremonial, pero en el blanco más absoluto para que nadie pudiera quejarse. El kimono, pensado para convertirse en protagonista, le sirvió para situarse en su bancada, pero luego se cambió y jugó con un vestido reglamentario firmado por su patrocinador, Nike, que incluía flores impresas en 3D.La herencia del blanco en el campeonato se remonta a finales del siglo XIX, cuando se escogió este color para disimular el sudor, especialmente en el caso de las mujeres. “era del todo impensable que una mujer pudiera ser vista sudando”, escribe Valerie Warren en su libro Tennis Fashions: Over 125 yesar of Costume Change. La norma se repetía en diferentes destinos, pero mientras otros torneos fueron adaptando sus reglamentos a los nuevos tiempos, los ingleses no han permitido ninguna acepción a la vetusta norma.Osaka disputaba el lunes la primera ronda de Wimbledon frente a la francesa Elsa Jacquemot, un partido que ganó la japonesa y con el que se clasificó para la segunda ronda. Quizá el kimono le dio suerte o simplemente le sirvió para situarse mentalmente en la posición de vencedora. En múltiples ocasiones la atleta ha explicado que estas performances a través del vestuario antes de sus partidos le sirven para meterse en la piel de un personaje antes de jugar y como herramienta de concentración. Además, siente más presión por ganar tras haber hecho una entrada tan elaborada al recinto.La prenda contemporánea escogida en esta ocasión se inspiraba en la tradición nipona y estaba rematada con múltiples volantes y bordada con motivos de grullas y flores de cerezo, dos símbolos en Japón. Había sido diseñado por la creativa japonesa Hana Yagi a partir de siete tejidos reutilizados procedentes de prendas antiguas (incluidos varios kimonos vintage y un vestido de novia). ¿La inspiración? Además de la tradición de su país, las películas de Kill Bill. Las cintas de Tarantino son de sus favoritas, explicaba en rueda de prensa, sobre todo el personaje de O-Ren Ishii, interpretado por Lucy Liu: “Recuerdo enamorarme totalmente del personaje de Lucy Liu. Llevaba un kimono completamente blanco y recuerdo pensar que era genial y fantástico. A partir de ahí todo fue surgiendo de forma natural. Fue como mi propia interpretación de aquello, pero mostrando al mismo tiempo un gran respeto y amor por Japón”, añadía la número 15 del mundo.Osaka lleva un par de años recurriendo a la moda teatral antes de empezar sus partidos, de modo que sus apariciones sobre la pista ya generan mucha expectación. Desde que en 2024 se reincorporó a la competición tras haber sido madre de su primera hija. Entonces, para jugar un partido en el US Open apostó por un atuendo con grandes lazadas inspirado en la serie de manga Sailon Moon y firmado por la diseñadora de Ambush, Yoon Ahn. “Para mí, un buen look siempre puede ayudar en algo. Todo se reduce a la confianza. Te pones un conjunto y es casi como un superpoder de cierta manera. Luego sales a la cancha e imaginas que eres capaz de hacer lo que sea”, confesaba entonces en The New York Times.
Naomi Osaka y un espectacular kimono blanco para no romper con el protocolo de Wimbledon
Para la primera jornada del campeonato inglés, la tenista japonesa volvía a sorprender con su elección estilística: una prenda ceremonial en un blanco impoluto inspirada por las rígidas normas del torneo











