M+.- Primero fueron los gritos. Después llegaron las palas, el sonido del concreto rompiéndose y el ir y venir de rescatistas. Ahora son las paredes las que comenzaron a hablar.MILENIO constató que en La Guaira ya no solo se busca entre escombros. También se busca leyendo bardas.Con pintura en aerosol, vecinos y familiares comenzaron a escribir sobre las fachadas dañadas por el temblor para dejar constancia de quién vivía ahí, quién sigue desaparecido, quién ya fue encontrado y quién logró salir.Las pintas se convirtieron en una especie de registro improvisado en medio del desastre.En una barda cuarteada, frente a un edificio que ya no parece edificio, sino una estructura abierta y vacía, aparecen escritos varios nombres. No hay explicaciones ni apellidos completos. Solo una lista hecha a mano que parece resistirse al olvido.Ana Isabel Tejeda. Aberlardo. Evanyolis Méndez. José. Damelis. Ali.Debajo de algunos nombres alguien escribió una sola palabra: desaparecidos. La pinta no pide ayuda directamente, pero el mensaje es contundente: aquí vivían personas; si alguien las encuentra, si alguien sabe algo, aquí hay alguien esperándolas.Cada nombre escrito sobre el muro parece una forma de impedir que la emergencia los convierta en una cifra.