La semana pasada comentábamos sobre el nuevo Congreso y sobre el desafío que enfrentará Fuerza Popular, necesitada de buscar apoyos más allá de su espacio de alianzas más natural, pero al mismo tiempo de mantener el respaldo de su propio bloque y de sus sectores más conservadores e intransigentes. ¿Qué se podría decir de la oposición?
En principio, en el Senado la oposición podría igualar al oficialismo en número de representantes, sumando los votos de Juntos por el Perú (JP), el Partido del Buen Gobierno (PGB), Obras y Ahora Nación.
JP tiene más representantes, pero menor capacidad para articular un bloque, al ocupar un extremo del espectro; Ahora Nación tiene apenas cuatro senadores, pero Alfonso López Chau, Ruth Luque y Mirtha Vásquez cuentan con experiencia política y capacidad para manejarse bien en los complejos asuntos que pasarán por el Senado, por lo que probablemente serán referentes importantes.
El PBG ocupa un papel crucial de pivote en el espectro ideológico, pero sus representantes tienen más experiencia técnica que política.
La posibilidad de que la oposición en el Senado construya una mayoría parece remota, dada la solidez que proyecta el bloque de Fuerza Popular y Renovación Popular, por lo que su papel parece estar básicamente en contener iniciativas extremistas por parte del oficialismo y empujarlo a posturas más moderadas.








