La NASA ha observado desde el espacio las consecuencias del terremoto de Venezuela del 24 de junio de 2026 y el resultado dibuja una imagen mucho más precisa del daño sufrido sobre el terreno. A partir de datos de radar satelital, el análisis preliminar sitúa el impacto en zonas del centro-norte del país, con especial atención al eje de San Felipe, Yumare, la costa central y el área metropolitana de Caracas. Según el paquete de datos publicado en el portal Earthdata de la NASA, la primera estimación indica que aproximadamente 58.870 edificios habrían quedado destruidos o dañados en la región afectada. La catástrofe está vinculada al terremoto principal de magnitud 7,5, precedido por un sismo de magnitud 7,2, y corresponde al evento USGS us6000t7zp, dentro de la activación Copernicus EMSR884. El trabajo se basa en imágenes del satélite europeo Sentinel-1, dentro del programa Copernicus, tomadas después del terremoto entre el 24 de junio de 2026 a las 22:49 horas UTC y el 25 de junio de 2026 a las 10:16 horas UTC. Esas capturas se compararon con 65 fotografías previas, registradas entre el 17 de junio de 2025 y el 23 de junio de 2026, para detectar cambios bruscos en la superficie. Cómo se midió el daño La clave técnica del análisis está en la detección de cambios de coherencia mediante radar Sentinel-1. Este método mide hasta qué punto una superficie mantiene una señal estable entre dos pasadas del satélite. Cuando esa estabilidad se pierde de forma repentina tras un terremoto, el sistema puede identificar zonas donde el terreno o las estructuras han sufrido alteraciones compatibles con daños en edificios. El mapa no funciona como una inspección visual calle por calle, sino como una evaluación automatizada de huellas de edificios. Cada construcción incluida en el área estudiada recibe una etiqueta asociada a su posible estado: dañada o destruida, no dañada o no evaluada. Para clasificar un inmueble como afectado, al menos el 50% de su superficie debía quedar dentro de la zona de pérdida de coherencia detectada por el modelo. TE PUEDE INTERESAR El umbral utilizado no se fijó de manera manual, sino que fue calibrado con el campo de sacudida del ShakeMap del USGS. El objetivo era mantener la tasa de falsas alarmas por debajo del 1% en áreas con baja intensidad sísmica, donde no se esperaban daños estructurales relevantes. La distribución de las detecciones coincide con las zonas donde el temblor fue más intenso, especialmente la costa central y el corredor urbano de Caracas. La propia ficha técnica advierte de que se trata de una evaluación preliminar, rápida y experimental, todavía no validada con comprobaciones de campo ni con anotaciones ópticas de daños. Además, la resolución final del producto es de 30 metros, por lo que estructuras pequeñas o muy próximas pueden no distinguirse de forma individual. Aun así, el análisis ofrece una primera radiografía del impacto del seísmo y muestra cómo la observación por satélite puede acelerar la respuesta ante grandes desastres naturales. La NASA ha observado desde el espacio las consecuencias del terremoto de Venezuela del 24 de junio de 2026 y el resultado dibuja una imagen mucho más precisa del daño sufrido sobre el terreno. A partir de datos de radar satelital, el análisis preliminar sitúa el impacto en zonas del centro-norte del país, con especial atención al eje de San Felipe, Yumare, la costa central y el área metropolitana de Caracas.