Ha sido la primera gran sorpresa del Mundial 2026. La selección de Paraguay, contra todo pronóstico y después de una dura fase de clasificación en la que arrancó con una dura derrota por 4 a 1 frente a la anfitriona Estados Unidos, ha logrado eliminar a la todopoderosa Alemania, campeona del mundo en hasta cuatro ocasiones.

Una victoria que, para su seleccionador, no es solo un resultado deportivo o una tanda de penaltis en la que la moneda salió cara, sino un reflejo de la identidad del fútbol paraguayo. Gustavo Alfaro, en la rueda de prensa posterior al tercer partido de dieciseisavos de final frente al combinado teutón que terminó 1-1, con goles de Enciso y Haavertz, que igualó el resultado en la segunda mitad, y que se decidió desde los once metros, explicó así lo que le dijo a sus futbolistas tras la hazaña:

“Yo les decía, los que tenemos enfente, con todo respeto lo digo, están formados en academias de primer nivel en Europa. Nosotros venimos de la Tierra Colorada. La camiseta que tenemos son las franjas de la Tierra Colorada, jugando descalzos en esa tierra con los sacrificios de los padres para tratar de llevar a los chicos a que puedan entrenar”, arrancaba en un emotivo discurso.