20 fotos20 años después de su muerte, Rocío Jurado permanece en la memoria colectiva como una voz irrepetible y una personalidad arrolladora que transformó para siempre la manera de entender la copla, la canción y el papel de la mujer en los escenarios. La de Chipiona desafió los límites de su tiempo y dejó una huella imborrable en varias generaciones gracias a una voz única, una indudable valentía y un estilo que reflejaba su forma de entender la libertad. Con motivo del estreno del documental 'La más grande' (Movistar+), producido por su hija Rocío Carrasco, repasamos los momentos vitales, profesionales y estilísticos que han contribuido a la pervivencia del mito. En la imagen, en 1994.Luis Davilla (Cover/Getty Images)Nacida en Chipiona (Cádiz) como María del Rocío Trinidad Mohedano Jurado el 18 de septiembre de 1943, descubrió desde muy joven su vocación por la música y comenzó a cantar en concursos radiofónicos y festivales locales llegando a ser conocida como ‘La niña de los premios’ por la cantidad de galardones que acumulaba. Hija de padres amantes de la música –su padre era zapatero y cantaor flamenco en sus ratos libres, y su madre, ama de casa y cantante aficionada–, su talento excepcional la llevó a Madrid a comienzos de los años sesenta, donde inició una carrera artística que pronto la convertiría en una de las voces más importantes de España. En la imagen, en su casa madrileña en 1976.Gianni Ferrari (Getty Images)Lejos de adoptar la bata de cola como uniforme sobre el escenario, la Jurado apostó por poner en jaque la imagen de folclórica que promovía el franquismo. Tanto fue así que sus apariciones en Televisión Española provocaban que los “teléfonos de Prado del Rey echaran humo. Desde El Pardo, la Iglesia, los ministerios y las señoras del Opus, caían repulsas, presiones y consignas”, aseguraba Juan Soto en su libro 'Rocío Jurado. Una biografía íntima'. Sus transparencias y generosos escotes incluso causaron el cese de Pío Cabanillas, ministro de Información y Turismo, del que dependía la televisión pública, después de que en 1974 actuara en el programa 'Cambie su suerte' luciendo un escote de proporciones inaceptables para la censura de la época. Este retrato es de 1976.Gianni Ferrari (Getty Images)No fue, por supuesto, la única vez. Daba igual si cantaba copla, canción ligera o baladas románticas, su estilo se alejaba de la mantilla que los más puritanos la instaban a llevar para dejarse ver con escuetos vestidos o tops atados a modo de pañuelo con vaqueros de tiro bajo, como posaba en las revistas de la época. “Yo creo que mi destape ha sido más artístico que corporal. Yo pienso que el destape es mucho más importante si es mental”, afirmó en 'Cantares', el programa musical presentado por Lauren Postigo. Este retrato en bikini es de 1980.Gianni Ferrari (Getty Images)Tal y como explica la investigadora Lidia García en el documental, “el vestuario fue importantísimo en la construcción del estrellato de Rocío Jurado desde los inicios”. Durante sus comienzos también vistió trajes de Chanel o Balenciaga, tal y como contó en una entrevista a RTVE. “Cuando yo empecé a cantar sola me dije: '¿Por qué no canto vestida de calle, con elegancia, pero con trajes corrientes?'. Y empecé a comprarme ropa en Balenciaga y en Chanel, y a peinarme en Durán y en las hermanas Carita. Me teñí el pelo de caoba y me colocaba minifaldas y chales y plumas… Poco a poco fui imponiendo mi estilo”, dijo. Gianni Ferrari (Getty Images)“Mi sueño era ser Esther Williams […] Yo veía que las cantantes internacionales del mundo sacaban ropa muy 'sexy' y yo dije: 'Pues voy a hacer lo mismo en España”, explicaba en una entrevista. Enamorada de los brillos, las plumas, las “piedras” y el 'glamour', no dudaba en gastarse hasta dos millones de pesetas en vestuario para sus actuaciones, un verdadero dispendio en aquel tiempo. “La tarjeta de presentación es muy importante”, defendía ella, que incluso enviaba bocetos a los modistos con los que colaboraba indicando cómo se imaginaba el diseño para cada actuación.Gianni Ferrari (Getty Images)El espíritu adelantado a su época del que hacía gala en sus 'looks', era una representación de una modernidad mucho más profunda: “Soy feminista, no soy detractora del hombre, para nada; soy defensora de los derechos de la mujer, que es diferente”, dijo en televisión décadas antes de que el feminismo formara si quiera parte de la conversación social.Gianni Ferrari (Getty Images)No fue, por supuesto, la única vez que se posicionó a favor de la libertad de la mujer, de la diversidad sexual o de una sociedad más abierta y tolerante. Todavía hoy se viralizan sus entrevistas en redes por unas respuestas brillantes y rápidas que resultan mucho más modernas de las que lamentablemente nacen estos días. Cuando en una ocasión le preguntaron si no le daba vergüenza cantar aquello de “hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo”, no titubeó. “Eso no solamente no me da corte, sino que me siento muy orgullosa. Esa es una canción que ha roto barreras que existían. Nunca una mujer se había atrevido a decir en una canción una cosa semejante, siempre era el hombre el que dejaba a las mujeres llorando en las ventanas y con los niños. Y se iba con otra... No es verdad, en nuestro tiempo eso no existe y yo tenía que cantarlo”. En la imagen, en 1980.Gianni Ferrari (Getty Images)En aquella misma entrevista concedida a Lourdes Lancho en 1995 en el programa 'Un paseo por el tiempo', la artista dejó una de sus respuestas más recordadas de todos los tiempos. A la pregunta “¿Me puede decir su talla de sujetador?”, la más grande le soltó: “El único sujetador que me importa es el mental, que era el que tú te tenías que poner para no hacerme esa pregunta”. En la imagen, durante una actuación en 2006.AFP (AFP via Getty Images)En las letras de sus canciones abordó asuntos bastante más transgresores que los de muchos temas actuales de reguetón. La masturbación femenina ('Amores a solas'), la masculinidad tóxica ('Ese hombre'), la importancia del deseo y satisfacción femeninos ('Lo siento mi amor' o 'Vibro'). No solo cantó canciones polémicas: normalizó que una mujer hablara sin complejos de deseo, placer, decepción, autonomía, divorcio, independencia económica o libertad sentimental ante millones de espectadores. “Tú crees que soy feliz con casi nada / Y estás equivocado por completo / Me tienes que atender como Dios manda / Que aún hay mucha mujer en este cuerpo”, cantaba en 'Paloma brava'. En la imagen, en 1973 junto a otra grande: Lola Flores.Gianni Ferrari (Cover/Getty Images)En materia de estilo, también rompió reglas e inventó las suyas propias. En los noventa, lo mismo se ponía un chándal con tacones (combinación cuya reputación era más dudosa hace unos años que ahora), que se enfundaba en grandes abrigos de pelo a la altura de la diva que fue. Y, sí, la década anterior se atrevió con el exceso que marcaba la época luciendo incluso prendas de cuero y cazadoras a lo Michael Jackson. Gianni Ferrari (Getty Images)Su carácter moderno y progresista también se reflejó en su apoyo al colectivo LGTBIQ+. En una época en la que pocas estrellas se posicionaban públicamente, Rocío Jurado defendió con naturalidad la diversidad sexual y mostró siempre un profundo respeto y cariño hacia sus seguidores homosexuales. Esa cercanía, unida a la intensidad emocional de su repertorio y a su condición de mujer libre e independiente, la convirtieron en un icono para varias generaciones del colectivo y, a sus canciones, en himnos atemporales. En la imagen, en 1997.Gianni Ferrari (Getty Images)Su primer marido fue Pedro Carrasco, campeón mundial de boxeo de peso ligero y toda una celebridad en nuestro país. Se conocieron en la plaza de toros de Las Ventas, en el verano de 1974, después de que ella perdiera el conocimiento cuando la cantante fue arrollada por un grupo de fans enfervorecidos. En aquel momento, ella acababa de romper con Enrique García Vernetta, su amor de juventud y posteriormente su mánager; con el que estuvo más de una década y que rechazó casarse con ella. Carrasco se interesó por el estado de salud de la cantante tras el incidente y el resto es historia.Gianni Ferrari (Getty Images)Apenas seis meses después de la ruptura con Vernetta, el 21 de mayo de 1976, la Jurado y el boxeador contrajeron matrimonio en la iglesia de la Virgen de Regla, en su querida Chipiona. Habían invitado a 500 personas, pero se fotocopiaron las invitaciones y a la celebración entraron más de mil. A la salida de la iglesia, el pueblo entero se echó a las calles para ver a la cantante vestida de novia. En la imagen, junto a su entonces novio en la boda del piloto Ángel Nieto en 1975. Gianni Ferrari (Getty Images)El vestido de novia de la más grande fue diseñado por los modistos Rafael Herrera y Enrique García-Caballero Ollero y era la mezcla perfecta entre minimalismo y raíces flamencas: cuello a la caja, manga larga y una falda rematada con volantes. Estos días se rueda en su pueblo natal el 'biopic' 'Rocío' y la actriz Carmen Raigón, que da vida a la cantante durante su juventud (Martiño Rivas interpreta a Carrasco), luce en las imágenes que se han filtrado una réplica de aquel vestido de novia.Europa Press Entertainment (Europa Press via Getty Images)Cuando se casó con Carrasco no fue la primera vez que se vistió de novia. Un lustro antes de su verdadera boda, lo hizo en la película 'Una chica casi decente' (1971), en la que compartió pantalla con Máximo Valverde (en la imagen). Durante las décadas de los sesenta y setenta participó en varias películas musicales que aprovecharon su carisma y su potente presencia escénica, como 'Los guerrilleros', 'Proceso a una estrella', 'La querida' o, ya en los noventa, su último gran papel cinematográfico, 'La Lola se va a los puertos'. Su salto a la gran pantalla contribuyó a consolidar su popularidad y a convertirla en una figura imprescindible de la cultura popular española.Gianni Ferrari (Getty Images)Un año después de casarse con Pedro Carrasco nació su hija, Rocío Carrasco (en la imagen, juntas en 1994). A pesar de que su trabajo la mantenía alejada durante largos periodos, su hija siempre fue su gran amor, y quiso darle más hermanos. Según la biografía de Soto, en 1981 volvió a quedarse embarazada a los 37 años, pero perdió el bebé y cayó en una profunda depresión. Más tarde completaría su soñada familia numerosa con la adopción de Fernando José y Gloria Camila. Gianni Ferrari (Getty Images)Su segundo marido fue José Ortega Cano. Con el torero coincidió en la consulta del doctor Claudio Mariscal, se intercambiaron los teléfonos y la cosa acabó en una boda celebrada en la finca Yerbabuena el 17 de febrero de 1995. De nuevo desafió los roles de género: fue ella quien le pidió matrimonio al diestro. “Se lo dije yo. Oye, ¿y por qué no nos casamos?”, confesó a la revista 'Tiempo'. Gianni Ferrari (Getty Images)Para su segundo vestido de novia escogió al colombiano Carlos Arturo Zapata, uno de sus modistos de cabecera junto a Justo Salao o Antonio Ardón. El último creador que la vistió sobre el escenario fue Hannibal Laguna para el especial que se emitió en diciembre de 2005 en TVE, 'Rocío siempre', en el que cantó algunos de sus grandes éxitos acompañada por artistas amigos. El 1 de junio del año siguiente, la artista fallecía a los 61 años a causa del cáncer de páncreas que padecía y que comunicó en una rueda de prensa celebrada en su casa de La Moraleja en septiembre de 2004. AFP (AFP via Getty Images)20 años después de su muerte, la de Chipiona conserva el título de la más grande por aquello que representó dentro y fuera de los escenarios. Defendió su independencia y su libertad cuando hacerlo no era lo habitual, supo hacer de la moda la mejor arma para amplificar su éxito y mensaje y dejó un legado que va más allá de la música. AFP (AFP via Getty Images)