Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ha declarado este martes en el juzgado que investiga la filtración en 2024 de los datos personales de dos periodistas de este periódico que investigaban irregularidades en la vivienda que comparte con la presidenta madrileña y que fueron identificados por su equipo de seguridad. El novio de Ayuso ha ratificado, según fuentes jurídicas, lo que ya declaró el 6 de mayo Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta madrileña y único imputado en este caso: que la imagen de los periodistas que Rodríguez envió a varios medios se la mandó él. La investigación busca dirimir cómo consiguió la mano derecha de Ayuso la fotografía y los datos personales de los redactores de este periódico, que difundió junto al bulo de que estaban acosando a los vecinos. Rodríguez defendió en su declaración que no obtuvo información alguna —como plantean las acusaciones— a través de los policías que se ocupan de la seguridad de Ayuso. Esa supuesta filtración de datos obtenidos por la Policía fundamenta el delito de revelación de secretos del que se le acusa.Según la versión inicial de Rodríguez, la imagen fue tomada y enviada por “un vecino”, cuyos hijos estaban siendo molestados, siempre según él, por los periodistas. Apenas una hora después, al salir del juzgado, se retractó y matizó que la imagen se la pasó la pareja de Ayuso: “Me he expresado mal porque no creo que haya muchos vecinos en ese edificio que tengan mi teléfono”. Lo que negó en todo momento es haber recabado esos datos personales de la Policía. Pues, aseguró, conocía a los redactores por su labor informativa.En esa línea se ha pronunciado en el juzgado que investiga el asunto la pareja de la presidenta madrileña, que ha ratificado en todos sus puntos lo que en su momento declaró el jefe de gabinete de Ayuso: que la foto se la pasó un vecino y que él se la reenvió a Rodríguez. Además, según las mismas fuentes jurídicas, González Amador ha afirmado que recibió más fotos de un vecino, que ha identificado, y las ha aportado al juzgado. Y que se las envió al jefe de gabinete de la presidenta madrileña porque es amigo y lleva la seguridad de su pareja, aunque ya no conserva el chat para poder aportarlo. También ha afirmado que conocía a los dos redactores de este periódico.Los hechos investigados ocurrieron hace algo más de dos años: el 19 de marzo de 2024, los dos periodistas de este periódico acudieron a las inmediaciones de la vivienda donde viven Ayuso y su pareja para preguntar a los vecinos de la zona si recordaban alguna reforma, pues habían encontrado dos órdenes municipales de paralización de obra en un portal urbanístico de acceso público. El asunto se fue agrandando con el tiempo y acabó consistiendo en dilucidar si González Amador había unido de forma irregular dos pisos del mismo edificio, como se demostró más tarde: un ático —propiedad, por entonces, de su abogado y por el que pagaban 5.000 euros mensuales— y el apartamento que está justo debajo y que el empresario compró tras haber cometido un presunto fraude fiscal de 350.000 euros.Aquel día, los dos informadores fueron interpelados por un policía nacional de paisano, miembro de la seguridad de la presidenta. El agente les solicitó el DNI y su acreditación de prensa. González Amador ha afirmado en el juzgado que en un chat de vecinos de la comunidad se comentó que había periodistas preguntando. Unas horas después, el equipo de Ayuso envió un mensaje a distintos periodistas con el nombre y la foto de los redactores de EL PAÍS, acompañada del siguiente texto: “Han estado acosando a los vecinos de la presidenta, incluidas niñas menores de edad, en un acoso habitual en dictaduras. Todo se ha denunciado a la Policía Nacional, pero el delegado del Gobierno amparará estas actuaciones. El delegado del Gobierno no quiere poner vigilancia permanente 24 horas en la casa de la presidenta, lo que supone una anomalía. Además, empleados de elDiario.es encapuchados intentaron acceder a la casa de la presidenta. Nunca se ha visto este amedrentamiento en democracia”. Sin embargo, no se produjo denuncia alguna. Rodríguez reconoció después de su declaración en los Juzgados de Plaza de Castilla que la labor de los periodistas no era delictiva y matizó que no denunció en su momento “ningún delito”. La pareja de Ayuso se ha negado por su parte a hacer declaraciones ante los medios, ni por esta causa, en la que participa como testigo, ni por las que protagoniza como imputado por soborno y delito fiscal.