Ayer se produjo un hecho curioso a partir de una definición de Cristian Ritondo. Circuló que el jefe del bloque de diputados del Pro había anticipado que su partido asumirá un rol secundario en las elecciones presidenciales del año próximo. "Nosotros no vamos a ser protagonistas del 2027”, se le atribuyó haber dicho a Ritondo en una entrevista radial. En realidad, si se escucha el audio de la entrevista, lo que dijo el diputado fue exactamente lo contrario: “Nosotros vamos a ser protagonistas del 2027”. Y siguió, buscando dar contexto: “Lo seremos en el marco de una alianza, con candidatos propios en algunos lugares, pero nunca vamos a poner en riesgo el cambio". Lo extraño aquí es que tanto una como otra versión de la frase de Ritondo -si habrá candidato a presidente del Pro en las próximas elecciones- parecían verosímiles. Tanto, que llegaron a convivir en algunos medios y circularon a la par en las redes sociales. Es un episodio menor, pero que ilustra el desconcierto que genera en el Pro el ascenso de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete. En el partido amarillo se vivió con angustia la reciente renuncia indeclinable de Esteban Bullrich, por “la protección brindada a Manuel Adorni” en el Senado, un movimiento del bloque en evitó la interpelación del jefe de Gabinete saliente en el recinto. En su carta de renuncia, Bullrich dijo que las organizaciones "revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender". El concepto al que recurre Bullrich no es casual: la crisis que atraviesa al Pro sigue siendo, precisamente, una crisis de identidad.