Un total de 2.057 alumnos han pedido la revisión del polémico examen de Matemáticas de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) en Cataluña, un 40% más que el curso pasado, según datos del Departamento de Universidades. La cifra también implica que uno de cada diez alumnos que se sometió a esta prueba ha decidido presentar reclamación para intentar subir la nota. El examen de las Matemáticas científicas ha sido el protagonista de la polémica de las PAU de este año. Muchos alumnos se quejaban de su dificultad y, especialmente, de que era excesivamente largo y no daba tiempo a finalizarlo. Las quejas se han plasmado en un hundimiento de las notas: un 4,18 de media, muy por debajo del 6,12 del año pasado y la calificación más baja de la última década. Tras la publicación de las notas, se abría un periodo de varios días, que finalizó este lunes al mediodía, para que los alumnos pidieran revisión de su examen. Según el Departamento de Universidades, este año se han recibido un total de 21.650 reclamaciones. Una de cada diez de estas peticiones afecta al citado examen de Matemáticas. Con todo, el Departamento destaca que no es la materia que ha protagonizado un mayor aumento de quejas: es la de Química, que casi ha doblado las reclamaciones pasando de las 842 del año pasado a las 1.472 de este junio. Pero las estadísticas no reflejan el volumen de afectación. Y es que muchos alumnos han desistido de pedir la revisión del examen. “No es un problema de la corrección, es un problema de la elaboración del examen”, explica Pol Zarcos, un alumno especialmente afectado por este acaso. Con una nota media de 8,83 en el Bachillerato y calificaciones excelentes en Matemáticas y Física, obtuvo un 2,5 en el polémico examen de las PAU. “No podré entrar en la carrera que había elegido”, lamenta. Su intención era estudiar Física en la Universitat de Barcelona (UB). El alumno atribuye el resultado no a una falta de conocimientos, sino al planteamiento de la prueba. “Tengo muy claro que he suspendido porque la interpretación de algunos enunciados era ambigua. Además, no había tiempo suficiente y no pude contestar el examen completo”, explica. El alumno cuenta que “el nivel matemático de los ejercicios era coherente”, pero los problemas presentaban “enunciados ambiguos” y este año los apartados eran más difíciles y menos claros, con más casos que analizar. “Con ese tipo de enunciados era muy difícil hacer un buen examen”, añade.Leire Herreros tampoco cuestiona la corrección de su examen, sino su diseño. “He pedido revisión de Filosofía. De Matemáticas no, porque me salió tan mal que no creo que llegue ni a un cinco”, explica. “No teníamos tiempo. Estábamos con el estrés de pasar al siguiente ejercicio y no podíamos hacerlo con calma ni revisar las respuestas. Yo cometí muchos errores precisamente por no poder revisarlos”, lamenta la joven. Leire insiste en que no atribuye su resultado a una corrección injusta: “Soy consciente de que el examen me salió mal y no creo que sea un problema de corrección”, zanja.