Marruecos y Países Bajos ofrecieron un partido extraordinario, una eliminatoria propia de dos selecciones que se sabían con opciones de llegar lejos en el torneo, pero que también eran plenamente conscientes de que podían ser eliminadas por el rival que tenían enfrente si no se dejaban la piel en el césped. El encuentro estuvo cargado de una tensión que no ha de confundirse con la marrullería y se dirimió, en favor de los africanos, desde los once metros tras una prórroga en la que, al fin, parecieron firmar algo parecido a una tregua por momentos. Tras los primeros noventa minutos, el partido concluyó 1-1. Lo cierto es que ya nadie duda de que Marruecos va muy en serio en esta Copa del Mundo 2026 tras el crecimiento que ha experimentado la selección entrenada por Mohamed Ouahbi en el último lustro. Ya fue mejor que la tetracampeona Brasil en su debut en el torneo, y contra la eterna aspirante, Países Bajos, mereció más suerte en el tiempo de juego. Aun así, los marroquíes tuvieron que evitar la eliminación en el descuento, con un precioso cabezazo de Issa Diop que empataba el tanto previo de un emocionado Cody Gakpo. El partido se decidió en los penaltis, y la mala puntería neerlandesa, sumada a la última parada de Bono, dieron el paso a octavos de final a los Leones del Atlas. Un resultado justo. TE PUEDE INTERESAR La selección europea, más conservadora Ronald Koeman es una caja de sorpresas. Uno nunca sabe qué esperar de esta antigua leyenda del FC Barcelona como futbolista que, desde que está en los banquillos, parece tener un don para descolocar a propios y extraños. Ante Marruecos decidió alinear un esquema conservador, con cinco defensas atrás y el propósito de salir a la carrera con un Summerville que, ciertamente, fue el mejor de su equipo. En este escenario era Marruecos la que tenía que proponer. Empezaron realmente bien Hakimi y Saibari, dos de los grandes jugadores africanos del torneo. El canterano del Real Madrid es el mejor lateral del mundo y pudo anotar el primero con un latigazo que sacó Verbruggen en el minuto 20. Tan solo unos segundos antes lo había probado El Aynaoui, pero estuvo atento el meta oranje. Lo cierto es que el partido no hubiese llegado a la prórroga si el cancerbero del Brighton no hubiese estado tan inspirado. La tediosa pausa para hidratación sirvió para que los neerlandeses se acomodasen en el césped de Monterrey y empezasen a visitar el área enemiga. Si bien Marruecos volvió a mostrar la tan celebrada faceta camaleónica y apostó por presionar, robar la pelota en el centro y salir en estampida al área rival. Así generó peligro en la recta final de la primera contienda, pero el colegiado Sampaio –excelente en su arbitraje, pese a la enorme intensidad y complejidad del duelo– decretó el camino al vestuario sin que se moviese el electrónico. Marruecos merecía más Si esto fuese un combate de boxeo, los árbitros habrían dado la victoria a los puntos a Marruecos en la primera mitad. Países Bajos, pues, veía la lona cerca. Es una selección que siempre se presenta a los torneos internacionales como candidata, sin ser necesariamente la favorita. Así ocurrió en Sudáfrica 2010, cuando un gol de Iniesta en el minuto 110 los convirtió en subcampeones del mundo por tercera vez. En Brasil, cuatro años después, bajaron un puesto en el podio y, curiosamente, no se clasificaron para Rusia 2018, haciéndole así un desplante al tirano Putin. Hace cuatro años, en Qatar, la selección que entrenaba Louis Van Gaal fue apeada del torneo por Argentina, a la postre campeona, en uno de los partidos más preciosos del torneo, también en la tanda de penaltis. ¿Quién no se acuerda del doblete de Weghorst en ese partido? O, más aún, ¿quién ha olvidado las palabras de Messi? "¿Qué mirás, bobo? Andá pa' allá". Koeman dio entrada al referido Weghorst en la segunda mitad, buscando un cambio en sus pupilos. Era la primera vez que daba minutos al delantero en el torneo. Y, lo cierto es que sirvió, ya que los primeros veinte minutos fueron de un dominio aplastante de los marroquíes, que ya merecían adelantarse. La entrada del delantero, sumado al parón –sí, tedioso– de hidratación, noqueó el rumbo del encuentro, ya que Gakpo hizo el primer tanto del encuentro, cuando Países Bajos parecía en la lona, fruto de una prolongación de Weghorst y una conducción y pase final magnífico del entonado Summerville. Gakpo llegó desde atrás y batió a Bono para poner el 1-0. Lo que vino a continuación fue uno de los momentos más emocionantes de este Mundial. El delantero neerlandés, cuya pareja ha perdido recientemente al hijo que esperaban, se tiró al césped del estadio regiomontano con lágrimas en los ojos. Todo el plantel del cuadro europeo, suplentes incluidos, entró en el verde y arropó a su afectado compañero. Era el minuto 72 y Países Bajos tenía cerca un botón que, realmente, no había hecho mucho por merecer. Ouahbi movió ficha y las incorporaciones acabaron siendo decisivas. Especialmente acertada resultó la entrada del habilidoso Taibi. Este fue el que puso un centro medido a la testa de Diop para que el altísimo central del Fulham anotase su primer gol como internacional en el minuto 92. ¡Vaya escenario para estrenarse! Lo cierto es que se hacía justicia con este tanto y el partido se iba a la prórroga. Saibari anota el penalti decisivo Se podría afirmar que el tiempo extra del Marruecos-Países Bajos no pasará a la historia, pero eso sería injusto para con Verbruggen. El portero neerlandés realizó la mejor parada de lo que va del torneo en la única ocasión que hubo. Tras bailar y dejar sentado a Kopmeiners en el área, Rahimi vio cómo el meta realizaba una parada imposible con la pantorrilla y la mano que provocaba la incredulidad en la animosa hinchada africana. Una atajada escandalosa. Más allá de esto, la mayor parte del tiempo pareció firmarse un pacto de no agresión en el que ambos contendientes parecían enfocados en los penaltis. Los aficionados marroquíes tendrán buenos recuerdos de las penas máximas recientes, para desgracia del aficionado español. En Qatar, los jugadores entrenados por Luis Enrique fueron incapaces de batir a Bono en ninguno de los lanzamientos. Esta vez, sí lo consiguieron Weghorst y Koopmeiners en sus lanzamientos, pero Kluivert y Timber la mandaron al garete en los suyos. Bono, de nuevo, volvió a enfundarse el traje de héroe al atajar con suficiencia y sin arrojarse al suelo el quinto penalti neerlandés, marrado por Summerville. En el otro bando, Hakimi y El Aynaoui no convirtieron sus intentos, pero sí lo hicieron Rahimi, Taibi y, por último, el ídolo Saibari, clasificando a Marruecos para la siguiente fase, donde ya espera Canadá. Marruecos y Países Bajos ofrecieron un partido extraordinario, una eliminatoria propia de dos selecciones que se sabían con opciones de llegar lejos en el torneo, pero que también eran plenamente conscientes de que podían ser eliminadas por el rival que tenían enfrente si no se dejaban la piel en el césped. El encuentro estuvo cargado de una tensión que no ha de confundirse con la marrullería y se dirimió, en favor de los africanos, desde los once metros tras una prórroga en la que, al fin, parecieron firmar algo parecido a una tregua por momentos. Tras los primeros noventa minutos, el partido concluyó 1-1.
Marruecos nunca se rinde: un gol en el descuento y la tanda de penaltis acaban con el sueño de Países Bajos
La selección norafricana se clasifica para octavos de final tras ser superior a la conservadora selección entrenada por Ronald Koeman, después de empatar el descuento sobre la bocina y vencer en los penaltis










