Actualizado a las 08:54h.
En verano, la mitad de los aparatos que se venden como climatizadores o aires portátiles son ventiladores con mejor foto de portada. La otra mitad usa el agua del depósito para bajar un par de grados el aire que empuja hacia ti. Son cosas distintas, y vale la pena saber en cuál de las dos filas está lo que estás mirando.
Este aparato es de los segundos: un evaporativo de sobremesa que enfría el aire por contacto con el agua del depósito y, de paso, lo humidifica. No reemplaza a un split ni pretende hacerlo. Lo que sí hace, en una habitación con calor seco y sin aire acondicionado, es marcar una diferencia notable en el metro y medio que tienes delante de la pantalla.
El ventilador de mesa que ha crecido un poco
El tamaño es el primer argumento. Cabe en cualquier mesa de trabajo sin desplazar el monitor ni el teclado, pesa lo suficiente para no moverse solo y lo suficiente poco para llevarlo al dormitorio cuando termina la jornada. Eso ya lo diferencia de los evaporativos de pie, que ocupan un rincón y se quedan ahí toda la temporada.







