Aquel Señor Barriga bondadoso y paciente, que llegaba a la vecindad a cobrar la renta y terminaba recibiendo golpes, bromas y apodos sobre su peso, tenía detrás a un actor que conocía muy bien lo que esas palabras podían doler. En la pantalla, las caídas provocaban carcajadas. En la vida real, las burlas dejaron marcas. Édgar Vivar, el hombre que durante décadas cargó con uno de los personajes más queridos de “El Chavo del 8”, también tuvo que cargar desde niño con el peso de la obesidad y del bullying.