El interminable recuento de votos de las presidenciales en Perú por fin llegó a su fin. Después de 22 días de revisión de actas, observaciones y resoluciones electorales, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) cerró este martes el escrutinio al 100% y confirmó la victoria de Keiko Fujimori en la segunda vuelta. La candidata de Fuerza Popular obtuvo el 50,1% de los votos válidos, frente al 49,8% alcanzado por Roberto Sánchez. La diferencia final fue de apenas 49.641 votos. Aunque el escrutinio ya concluyó, el proceso electoral todavía no termina. La proclamación oficial de resultados está prevista para este viernes, cuando el Jurado Nacional de Elecciones entregue las credenciales a la presidenta electa.La victoria tiene un fuerte componente simbólico. Fujimori se cruzará la banda presidencial en su cuarto intento, luego de perder por márgenes menores al 1% frente a Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021. Durante esos tres procesos, el antifujimorismo —un movimiento heterogéneo surgido como reacción al legado de Alberto Fujimori, el autócrata condenado por delitos de lesa humanidad y corrupción— consiguió impedir su llegada al poder. Esta vez no fue suficiente.“La ONPE ha llegado al 100% de las actas escrutadas. Ya han sido resueltas todas las observaciones por parte de los JEE. Esperamos la proclamación del JNE con mucha humildad, prudencia y responsabilidad. Cada vez estamos más cerca de iniciar un camino de orden y esperanza para todos los peruanos”, escribió la hija del autócrata Alberto Fujimori en sus redes sociales.Su elección también marca un hecho histórico. Fujimori se convertirá en la primera mujer elegida por voto popular para ejercer la Presidencia del Perú. Aunque Dina Boluarte fue la primera mujer en ocupar el cargo, lo hizo por sucesión constitucional tras el fallido autogolpe de Pedro Castillo. El resultado, sin embargo, refleja un país profundamente dividido. Fujimori no ganó la elección dentro del territorio peruano. Allí, Sánchez terminó imponiéndose por 32.014 votos. La remontada se produjo gracias al sufragio de los peruanos residentes en el extranjero, donde la lideresa ‘naranja’ obtuvo una ventaja de 81.655 votos que inclinó la balanza. Precisamente el voto exterior se ha convertido en el principal argumento de Sánchez para desconocer el resultado. El candidato de Juntos por el Perú sostiene que existió un presunto fraude debido a que, a diferencia de la primera vuelta, las actas de los consulados no fueron digitalizadas antes de ser enviadas físicamente al Perú. Con ese argumento se ha negado a reconocer la derrota, convocó movilizaciones para “defender el voto del Perú profundo” —la última fue el sábado, pero no hubo la respuesta esperada— y anunció que presentará una acción de amparo ante el Poder Judicial. Además, ha adelantado que acudirá al sistema interamericano de derechos humanos al considerar que existen fundamentos para denunciar irregularidades.En paralelo, un abogado vinculado a Antauro Humala —político radical y uno de los aliados de Sánchez— presentó una demanda para suspender la proclamación de Fujimori hasta que acredite una renuncia expresa a la nacionalidad japonesa. El escrito, admitido a trámite por el Poder Judicial, sostiene que el antecedente de su padre, Alberto Fujimori, quien utilizó la nacionalidad japonesa tras abandonar el país en el año 2000, constituye un riesgo. A ello se suma una denuncia penal presentada por Juntos por el Perú contra el presidente José María Balcázar, el canciller Carlos Pareja y la propia Keiko Fujimori por presuntas irregularidades en el proceso electoral.Mientras tanto, las felicitaciones internacionales ya comenzaron. El presidente argentino, el ultra Javier Milei, dio la enhorabuena a Fujimori en X: “El pueblo peruano se suma a Colombia y ha enviado un mensaje claro: la región quiere volver al camino de la libertad y la seguridad. Los peruanos rechazaron la debacle comunista que planteaba Roberto Sánchez y le dijeron nunca más al socialismo totalitario. La libertad avanza en toda América Latina y ya no hay vuelta atrás. VIVA LA LIBERTAD CARAJO...!!!”, escribió. El triunfo de Fujimori se inscribe en el giro hacia la derecha que viene experimentando el continente. En ese sentido, Rodrigo Paz, el presidente de Bolivia, felicitó a la nueva inquilina de Palacio: “Expreso mi respeto a la voluntad democrática del pueblo peruano y mi compromiso de seguir fortaleciendo los lazos de integración, cooperación y desarrollo entre nuestras naciones, en beneficio de nuestros pueblos. Le deseo el mayor de los éxitos en la responsabilidad de conducir el destino del Perú”. En los días previos, Abelardo De la Espriella, flamante presidente de Colombia, le había brindado su respaldo. Albert Randim, secretario general de la OEA, informó que conversó con la presidenta electa para expresarle sus mejores deseos y que esta lo invitó a la ceremonia de toma de mando, fijada para el 28 de julio, el Día de la Independencia. “Acordamos reunirnos al margen de dicho acto. Espero trabajar estrechamente con ella y su gobierno para fortalecer la cooperación entre la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la República del Perú, particularmente en las áreas de seguridad, gobernanza democrática y desarrollo sostenible”, ha comentado. Fujimori ya ha delineado sus prioridades. Ha prometido recuperar el orden —el principal lema de su campaña— y acelerar las acciones de prevención frente al fenómeno de El Niño. “Hay un refrán que dice que a la tercera va la vencida. En este caso, hemos demostrado que no es a la tercera, que uno nunca debe darse por vencido y que a lo largo de la vida uno va a enfrentar retos y pruebas, pero con esfuerzo y perseverancia uno puede conseguir sus objetivos”, declaró desde los exteriores de su vivienda en el barrio rico de San Borja, en Lima.La presidenta electa también reconoció el desafío político que enfrentará. “Recibimos este resultado sabiendo que nuestro país está prácticamente dividido y tenemos la gran responsabilidad de escuchar a ambos lados”, afirmó. Sus palabras reflejan el mapa electoral que deja la segunda vuelta: Fuerza Popular solo ganó en nueve de las 25 regiones del país. Aunque contará con la bancada más numerosa tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, deberá tender puentes con las regiones que respaldaron mayoritariamente a Sánchez, especialmente en la sierra sur, si pretende gobernar un país escindido que suma nueve presidentes en una década.