Vista general de las labores de rescate y remoción de escombros en una zona devastada por los terremotos del pasado 24 de junio en La Guaira (Venezuela)

EFE/Ronald Peña

Cinco días después de que dos terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 sacudieran el norte de Venezuela en cuestión de minutos, el lunes amaneció con una nueva réplica de 4,6 grados con epicentro al norte de Caracas. El balance oficial, anunciado por Jorge Rodríguez —presidente de la Asamblea Nacional—, ascendía a 1.719 muertos, 5.034 heridos y 15.866 personas sin hogar. La cifra convierte al sismo del 24 de junio en el más letal registrado en el país en más de un siglo.Según las autoridades venezolanas, 30 países enviaron más de 1.000 toneladas de suministros, más de 3.600 efectivos de rescate y 118 perros adiestrados para la búsqueda entre escombros. Sin embargo, la mayor parte de esa asistencia se concentró en La Guaira, el estado costero declarado zona de desastre y epicentro de la destrucción. En comunidades más alejadas, los vecinos organizaron su propia supervivencia.PUBLICIDADEn El Junquito, zona montañosa a unos 33 kilómetros al oeste de Caracas, los habitantes relataron a Reuters que la presencia de funcionarios fue escasa durante los primeros días. Los suministros básicos corrieron a cargo de particulares y agricultores locales. Decenas de familias instalaron carpas en una explanada cercana a edificaciones semi derrumbadas. “Estamos a la espera que den respuestas, que recojan escombros, que hagan las inspecciones, atiendan a la gente realmente afectada”, dijo Keily Ibarra, una vecina de 33 años que encabezó los reclamos ante los funcionarios.Personas esperan este lunes junto a los escombros de un edificio afectado por los terremotos en La Guaira (Venezuela)