Cuando el nombre de Cabo Verde apareció en el camino de la Selección Argentina rumbo a los 16avos de final del Mundial 2026, millones de argentinos comenzaron a preguntarse cómo es este pequeño país insular ubicado frente a la costa occidental de África. Si bien el fútbol será el principal motivo por el que concentrará la atención durante la Copa del Mundo, existe otro aspecto que también despierta interés: su particular mercado automotor.

Lejos de los gigantes industriales africanos como Sudáfrica, Marruecos o Egipto, Cabo Verde desarrolla una realidad completamente distinta. Sin fábricas de automóviles, con una población cercana a los 600.000 habitantes y una economía donde el turismo representa uno de sus principales motores, el archipiélago construyó un parque automotor que depende casi exclusivamente de las importaciones y que comienza a transformarse gracias al desembarco de nuevas marcas internacionales.

Aunque su volumen de ventas es reducido, las características de este mercado muestran hacia dónde se dirige la industria automotriz en varios países emergentes del continente africano.

Un país sin producción de vehículos, pero con un mercado cada vez más dinámico

A diferencia de otros países africanos que cuentan con plantas de producción o ensamblaje, Cabo Verde no fabrica automóviles. Cada vehículo que circula por sus calles llega desde el exterior, una característica que condiciona completamente el funcionamiento del sector.