Javier Herrero |
Madrid (EFE).- Camarón de la Isla fue en vida un hombre «avanzado a su tiempo», como demostró con su cante y su manera revolucionaria de afrontar el flamenco, de ahí que su viuda, La Chispa, imagine que, de no haber fallecido de manera temprana, «le hubiera encantado vivir con la tecnología que hay ahora».
«Él se habría apasionado con todas las tecnologías y todos los cacharros y querría hacer cosas con lo que hay ahora», asegura Dolores Montoya en una charla con EFE en la que no duda ante la pregunta de si incluso habría jugado con la inteligencia artifical: «Sí», indica.
El motivo de la charla es la celebración hasta el próximo 1 de diciembre del ‘Año Camarón’ por los 75 años que el artista gaditano nacido José Monge (San Fernando -Cádiz-, 1950 – Badalona -Barcelona-, 1992) luciría hoy de no haber sido por un cáncer de pulmón que provocó un cataclismo en el mundo flamenco.
«El mismo día que murió la gente fue corriendo a comprar sus discos», rememora su viuda, aunque puntualiza que él ya era un mito: «Él nació siendo Camarón, con su forma de actuar, su cante y lo que daba en el escenario. Metía a 5.000 personas en un escenario, que eso no lo hacía nadie, y terminaba de trabajar y lo esperaban abajo para que tocara a sus niños, una cosa tremenda».









