Billetes de dólares estadounidenses, lempiras, quetzales y pesos dominicanos se distribuyen sobre una superficie de madera. (Imagen Ilustrativa Infobae)Centroamérica y República Dominicana enfrentan un entorno global de alta volatilidad, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado este 2026. El organismo señaló que la capacidad de respuesta ante shocks económicos y financieros internacionales depende de la fortaleza institucional, la credibilidad macroeconómica y el margen de maniobra de cada país.Durante 2025, los mercados internacionales mostraron mayor incertidumbre por tensiones geopolíticas, fluctuaciones en los precios de las materias primas y cambios abruptos en la tolerancia al riesgo. El BID indicó que las economías centroamericanas y la República Dominicana reaccionaron de manera diferenciada según la solidez de sus políticas fiscales, sistemas cambiarios y acceso a reservas.PUBLICIDADEl análisis del BID señaló que países con marcos de política sólidos, como Panamá y Costa Rica, registran pérdidas de producto más acotadas y mayor margen fiscal en escenarios adversos. En cambio, economías con fundamentos más débiles enfrentan condiciones de financiamiento más restrictivas y ajustes fiscales abruptos. El Salvador y la República Dominicana figuran entre los países que presentan una sensibilidad elevada a los shocks financieros globales.Una infografía del Banco Interamericano de Desarrollo muestra cómo Centroamérica y República Dominicana afrontan la volatilidad económica global con diferentes capacidades en 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)El informe del BID identificó cuatro prioridades para reforzar la resiliencia regional. La primera es reconstruir y preservar el espacio fiscal, en momentos en que la recuperación pospandemia está prácticamente completa. PUBLICIDADEl mantenimiento de amortiguadores fiscales adecuados permite que los estabilizadores automáticos funcionen durante fases contractivas.Para los países con credibilidad limitada, como algunos de Centroamérica, el BID sugirió reforzar las anclas fiscales con marcos de mediano plazo. También recomendó mejorar la flexibilidad del tipo de cambio cuando sea apropiado, ya que los regímenes cambiarios flexibles facilitan el ajuste externo y reducen la carga sobre la producción y el empleo en contextos de endurecimiento financiero.Ese punto aparece como relevante para economías como Nicaragua y Honduras, que históricamente han gestionado sus monedas con mayor rigidez. El organismo añadió que un mejor diseño y orientación de la política fiscal puede elevar la eficacia del gasto público, en especial a través de transferencias sociales y subsidios, y reducir la necesidad de ajustes abruptos.PUBLICIDADLa cuarta prioridad es fortalecer los amortiguadores externos y las reservas internacionales. Mantener reservas sólidas contribuye a estabilizar la confianza de los mercados y facilita el acceso al financiamiento en episodios de tensión internacional, especialmente en países con regímenes cambiarios fijos o acceso limitado a fuentes diversificadas de crédito, como la República Dominicana.El informe recomienda cuidar el margen fiscal, flexibilizar monedas cuando convenga, afinar el gasto público y reforzar los colchones externos ante un escenario internacional más volátil.El informe también señaló que las tasas de desempleo disminuyeron en la mayoría de los países de la región entre junio de 2024 y junio de 2025. Guatemala, Panamá, Costa Rica y la República Dominicana ubicaron sus niveles de desocupación cerca de los mínimos recientes, en un contexto de recuperación pospandemia y resistencia de los mercados laborales.PUBLICIDADEl organismo advirtió, de todos modos, que el crecimiento sostenido enfrentará límites por factores demográficos, como la desaceleración en el crecimiento de la población en edad de trabajar y la menor contribución de la productividad total de los factores. En paralelo, describió una trayectoria divergente en los precios de las materias primas.Mientras el oro y los metales industriales registraron aumentos por la incertidumbre global y el avance de la digitalización, los precios de la energía y los alimentos mostraron menor dinamismo. Según el BID, esta tendencia afecta de manera desigual a los países centroamericanos, muchos de los cuales dependen de las importaciones de combustibles, aunque también encuentran oportunidades en la exportación de minerales.PUBLICIDADEl informe además destacó la importancia de mejorar la resiliencia externa mediante herramientas de gestión de riesgos. Entre ellas mencionó coberturas cambiarias y seguros contra shocks, cuyo uso se expandió en la región para enfrentar episodios de volatilidad.La infografía de Infobae detalla la baja del desempleo en Centroamérica entre 2024 y 2025, señalando los retos económicos y las estrategias de gestión de riesgos para la región. (Imagen Ilustrativa Infobae)El BID agregó que varios países adoptaron instrumentos desarrollados en colaboración con la propia entidad, con el objetivo de enfrentar riesgos de manera más eficiente y preservar la estabilidad macroeconómica. Según el organismo, la región enfrenta el reto de sostener la confianza de los inversores, estabilizar el acceso al financiamiento y preservar la estabilidad macroeconómica en un contexto de incertidumbre global.PUBLICIDAD