El flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, dijo este lunes que Manuel Adorni estaba “anímicamente destruido” cuando presentó la renuncia. Fue su primera declaración pública en el cargo y puso en palabras lo que varios funcionarios venían insinuando: que el desgaste personal pesó tanto como el político en la salida del exvocero. Evitó hacer referencias a la situación patrimonial del exfuncionario.
Adorni renunció el sábado tras más de cien días de escándalo por presunto enriquecimiento ilícito y con el Congreso a punto de votar su interpelación. El propio presidente Javier Milei explicó la noche del sábado en televisión que la decisión fue de Adorni, desbordado por los “niveles de ataque personal” que recibía: “Ya cuando se metieron con los hijos eso hizo que dijera que ya su renuncia indeclinable”, afirmó el mandatario.
Milei también negó que la interpelación haya influido en la salida y volvió a respaldar públicamente al ex funcionario: “Confío en la inocencia de Adorni. Es una persona honesta”, dijo en la misma entrevista, en línea con la volanta que el Gobierno instaló desde el primer momento del escándalo.
Santilli asume con más poder que el que tenía Adorni. Además de conducir la Jefatura de Gabinete, retendrá el área de Interior, cartera que venía ocupando desde noviembre del año pasado y desde la que tejió vínculos con gobernadores y legisladores. Esa negociación política con las provincias y el Congreso será su tarea central, con la eliminación o suspensión de las PASO como uno de los objetivos prioritarios del oficialismo, además de proyectos libertarios como el Súper-RIGI y la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.










