Dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 en la escala de Richter sacudieron Venezuela durante la noche del miércoles 24 de junio y provocaron, además de vçitmas fatales y miles de heridos, una situación de emergencia humanitaria en distintas regiones del país.

Los sismos afectaron principalmente al Distrito Capital de Caracas y a los estados de Miranda, Carabobo, Yaracuy y La Guaira, dejando daños en viviendas, hospitales, infraestructura crítica y servicios esenciales.

Tras los terremotos, el Gobierno venezolano declaró el estado de emergencia y continúa concentrando sus esfuerzos en las tareas de búsqueda y rescate, la atención médica y la evaluación de daños.

Entre las afectaciones registradas se encuentran daños en al menos ocho hospitales, interrupciones en servicios públicos y graves impactos en el aeropuerto internacional Simón Bolívar, donde los vuelos fueron suspendidos o cancelados.

La situación genera especial preocupación por el impacto sobre las poblaciones más vulnerables, incluidas personas refugiadas, retornadas y otras personas en situación de riesgo. En La Guaira, las autoridades informaron el colapso de un centro de acogida temporal que albergaba a aproximadamente 140 personas retornadas recientemente al país, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate.