Japón intentará sorprender este lunes a Brasil (19:00 horas) en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Sin duda, todo un reto para el conjunto nipón, que aspira a superar al país que más ha influido en el desarrollo del fútbol del país asiático, que atesora en su palmarés cuatro Copas de ‌Asia, pero nunca ha superado la barrera de los octavos de final en la competición.

El equipo asiático no busca una quimera. “El año pasado disputamos un amistoso con Brasil y le ganamos. Es algo que nunca habíamos conseguido antes, una victoria contra Brasil, y fue algo histórico. Esa victoria del año pasado ha cambiado las tornas, y ahora para nosotros es incluso más complicado”, apuntó en rueda de prensa el preparador japonés, Hajime Moriyasu.

Moriyasu se refiere al último precedente entre ambas selecciones. El pasado mes de octubre, los Samuráis Azules fueron capaces de remontar un 2-0 en contra en un partido amistoso y terminaron imponiéndose por 3-2 a la Canarinha. Una derrota que levantó ampollas en el país sudamericano, que arrastra 24 años de decepciones futbolísticas.

Por su parte, Carlo Ancelotti rebaja la presión de la pentacampeona: “Vamos a jugar un partido de fútbol importante, dentro de un torneo importante, pero es un partido de fútbol. Para gestionar la presión tienes que enfocarte en lo que puedes hacer en el campo. Es lo que puedes hacer, enfocado en todos los aspectos. Es un partido que requiere esto, contra un rival fuerte, organizado, con calidad, y necesitamos tener ideas claras”.