Emprender es una experiencia que a menudo se vive en solitario. Decisiones, riesgos y dudas se concentran en entornos donde no siempre existen referentes ni redes de apoyo. Para muchas mujeres, esta realidad pesa aún más. El acceso a la financiación resulta más complejo, la presencia de otras mujeres en sectores industriales o tecnológicos sigue siendo minoritaria y su voz no siempre alcanza el mismo recorrido en entornos empresariales todavía muy masculinizados. A ello se suman factores como la conciliación o una menor visibilidad de referentes femeninos, que condicionan el camino. En este contexto nace Impulsoras, una iniciativa de BBVA en colaboración con Fidem, que busca acompañar y conectar a mujeres empresarias y emprendedoras en todas las etapas de su proyecto. Impulsoras busca dar visibilidad a la mujer empresaria, emprendedora y directiva“El objetivo es dar visibilidad a la mujer empresaria, emprendedora y directiva. Un acercamiento a quienes lideran la empresa para ayudarlas en su crecimiento personal y profesional”, explica Olga Escriu, directora de Soluciones en Banca de Empresas e Instituciones de BBVA en Catalunya y responsable del proyecto. La iniciativa combina servicios financieros con una propuesta no financiera basada en recursos formativos, espacios de relación y apoyo continuado. “Este acompañamiento resulta clave para que ganen confianza y avancen”.El programa surge también de la escucha directa. “Para el banco es muy valioso saber qué quieren las empresas y qué necesidades tienen”, señala Escriu. Este enfoque responde a una evidencia: pese a los avances, las desigualdades persisten. “A veces parece que todo está equilibrado, pero basta profundizar un poco para comprobar que no es así”, admite.Una alianza con recorridoPara Fidem, la iniciativa encaja con una trayectoria de 30 años dedicada a impulsar el emprendimiento femenino. “El núcleo de la fundación consiste en crear, ayudar y acompañar a mujeres para que pongan en marcha sus empresas”, recuerda Cristina Cabañas, presidenta de la entidad. La relación con BBVA viene de lejos. “Desde hace siete años organizamos las tardes BBVA-Fidem para compartir experiencias con referentes y crear red, así como una jornada anual sobre sostenibilidad en suvertiente social”, explica. Ahora, con Impulsoras, esta colaboración da un salto cualitativo. “Es un programa de acompañamiento 360 grados para iniciar cualquier negocio”, añade. Aunque el proyecto se encuentra en sus inicios, Cabañas destaca su alcance potencial. “Puede resultar útil para mujeres que empiezan, pero también para las que afrontan un giro vital y deciden emprender”. Un perfil que, según la experiencia de Fidem, a menudo queda fuera del mercado laboral tradicional. La clave, asegura, reside en la suma de conocimientos. “Fidem aporta la experiencia en mentoría y acompañamiento emprendedor, y el banco todo el conocimiento financiero”. También subraya un elemento menos tangible: “Este proyecto tiene alma. Hay personas muy comprometidas detrás”.Escuchar para construirImma Marín, fundadora y presidenta de Marinva, consultora especializada en el uso del juego como metodología de transformación, participó en los primeros grupos de trabajo que ayudaron a definir el programa. “No es solo el banco quien diseña una propuesta; la clienta también participa y plantea sus demandas”, subraya. Entre las necesidades detectadas destacan la formación específica y los espacios de conexión. El programa incorpora sesiones breves sobre cuestiones como finanzas o inteligencia artificial, así como encuentros entre empresarias. “Son espacios para compartir y conocer a otras mujeres, y eso puede abrir oportunidades”, apunta Marín. También pone el foco en el cambio de mirada dentro de la entidad financiera. “El simple hecho de que el banco piense en la mujer emprendedora y le preste atención ya es una buena noticia”. Según explica, existen datos que muestran diferencias en la relación que hombres y mujeres mantienen con el dinero, “y conviene tenerlas en cuenta”. Romper la soledad empresarialPara Núria Martí, fundadora de Empypro, empresa especializada en depósitos de almacenamiento, instalaciones de tuberías y terminales “llave en mano” para la industria química y petroquímica, el valor del programa se percibe sobre todo en la conexión con otras mujeres. “En mi caso, me ha abierto la mirada y me ha permitido conectar con otras mujeres”, explica. En sectores con escasa presencia femenina, como el industrial en el que trabaja Martí, crear red a partir del proyecto Impulsoras adquiere especial relevancia. “A menudo nos encontramos muy solas”, admite, “y escuchar resulta fundamental. De las experiencias de otras personas se aprende”. También reivindica la necesidad de visibilizar el talento femenino. “Hay mujeres muy potentes, pero con frecuencia quedamos en un segundo plano”. Martí confía en que el programa evolucione hacia un apoyo más personalizado. “Contar con un mentor o con alguien que te acompañe cuando te sientes sola puede marcar la diferencia”. Una nueva cultura empresarialMás allá de los servicios concretos, Impulsoras aspira a crear una comunidad basada en la colaboración. “No se trata tanto de competir, sino de compartir”, resume Martí. Esta mirada conecta con una idea cada vez más presente en el ámbito empresarial: la diversidad no solo responde a una cuestión de equidad, también constituye un factor de competitividad. “Si no trabajas el talento y el bienestar, lo pierdes”, advierte Escriu. El programa inicia ahora su recorrido con el reto de consolidar esta red y adaptarse a las necesidades reales de las participantes. El camino es largo, pero las personas que lo impulsan tienen claro el punto de partida: escuchar, acompañar y dar espacio a un talento que a menudo ha quedado en segundo plano.
Nace una red para fortalecer el talento femenino empresarial
Empresarias y emprendedoras cuentan con ‘Impulsoras’, una iniciativa de BBVA que les ofrece acompañamiento, apoyo financiero, recursos formativos y espacios de 'networking' para potenciar su crecimiento









