Francisco Pichón es el coordinador residente de Naciones Unidas en Cuba. El máximo responsable de la principal organización multilateral del mundo en una isla de 9,7 millones de habitantes que hace seis meses que no dispone de combustible para trasladarse, para distribuir alimentos o medicinas, ni para recoger cosechas o basuras debido al bloqueo de Estados Unidos. Un bloqueo que se ha visto aún más agravado desde el decreto del 1 de mayo firmado por Donald Trump, en el que se amenaza con sanciones a toda aquella entidad que mantenga relaciones comerciales con el Estado cubano o alguna de sus empresas.

A consecuencia de ello, empresas hoteleras españolas como Iberostar y Meliá han abandonado la isla; del mismo modo, se han suspendido las transacciones con Visa o Mastercard.

Sobre toda esta situación humanitaria que atraviesa la población cubana, los esfuerzos de Naciones Unidas para paliarla y las necesidades pendientes habla Francisco Pichón con elDiario.es por videoconferencia desde La Habana.

Hemos estado en Cuba hace unos días cubriendo los efectos del bloqueo del petróleo y el endurecimiento de las sanciones de EEUU. ¿Cómo ve usted la situación actual?

No es solamente una crisis energética, es una emergencia humanitaria con impactos muy profundos y agudos para millones de personas cada día, incluso en La Habana, que no era la parte del país más severamente afectada.