En los próximos días el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dará a conocer la tasa de desempleo nacional para el trimestre móvil marzo-mayo. Por razones estacionales y metodológicas la compleja situación que existe hoy en el mercado laboral del país probablemente no mejore, sino todo lo contrario. En los meses de invierno suele verse reducido el nivel de ocupación, al dejar de contabilizarse los trabajos estacionales de verano en el sector agrícola. Y la metodología, en que sale del trimestre móvil el dato de febrero y entra el de mayo, debería reflejar esa situación, aunque atenuada por el promedio de tres meses. Además, el desempeño de la economía, que suma cuatro meses consecutivos de caída en la actividad en 2026 (y amenaza con una recesión técnica si se mantiene esa situación en los siguientes los registros de mayo y junio), no augura un cambio favorable en el mercado del trabajo. El propio presidente Kast alertó que se avecinan seis meses “críticos” para la economía, en particular en materia de empleo. De hecho, en la prensa algunos expertos prevén que la desocupación pueda llegar a 9,5% o incluso cerca de 10%. Hoy Chile, que suele medir su desempeño en el marco de las naciones OCDE, es el cuarto país con mayor desempleo dentro de los 33 que integran la organización (así como uno con una de las mayores tasas de impuesto corporativo dentro de ese conjunto de naciones). Un 26% de los chilenos trabaja en condiciones de informalidad, con la consiguiente desprotección en términos de seguridad social, y uno de cada cuatro jóvenes no logra encontrar trabajo de manera persistente. Si bien algunos técnicos se resisten a calificar la situación de emergencia laboral, el alto desempleo ha probado holgadamente que no es circunstancial, sino un problema dolorosamente crónico, con tasas superiores al 8% por ya 40 meses. Para varios millones de personas, esta situación es fuente de condiciones de vida precarias, ansiedad y frustración. Y, en el caso de los jóvenes, de desilusión al no lograr iniciar la ruta lógica del desarrollo personal, lo que a la larga puede estar generando otros problemas como la fuga de talento, la fuerte caída en la tasa de natalidad (una de las menores a nivel mundial) y una peligrosa búsqueda de fuentes de ingresos al margen de la ley o de formas de evasión. La solución de largo plazo es que el país vuelva a crecer sobre el pobre nivel en que se encuentra. La meta de duplicar el 2% de expansión promedio de los últimos años está trazada para un par de años más y está bastante condicionada a que las reformas que se discuten en el Congreso y una mejor gestión del Estado logren recuperar la inversión y desatar la energía de los agentes económicos, hasta ahora asfixiada por la burocracia y unas reglas del juego poco competitivas y que han sido demasiado cambiantes en los últimos años. Pero eso tomará tiempo. Por eso la autoridad ha convocado a expertos y empresas a movilizarse y ha abierto debates que, aunque incomoden, son necesarios en las actuales circunstancias. Es así como en las últimas semanas una mesa técnica convocada por el Ministerio del Trabajo ha estado discutiendo medidas que impulsen el empleo y ha puesto sobre la mesa conversaciones políticamente complejas, como la necesidad de revisar la forma en que se implementa la progresiva reducción de jornada laboral de 40 horas semanales, evaluar la figura de indemnizaciones por años de servicio, avanzar hacia un mayor realismo a la hora de decretar los aumentos de salario mínimo y promover figuras contractuales más flexibles, en especial en cuanto a contratos por hora. Para algunos, todas estas medidas de corto plazo son fuentes de precariedad laboral y probablemente articularán una narrativa consistente con que el gobierno trabaja para los “ricos”, para los dueños del capital, no sólo bajándole impuestos sino recortando derechos a los trabajadores. Sin embargo, como cuesta imaginar mayor precariedad laboral para una persona que ser incapaz de encontrar trabajo por meses y como la economía no está en condiciones de experimentar un giro drástico, la obligación de las autoridades es persistir en el esfuerzo por resolver a corto plazo el drama del desempleo. El crédito tributario al empleo que contiene el proyecto de Reconstrucción Nacional ha sido objeto de discusión por sus costos y puede que su forma actual sea modificada parcialmente, lo que no obsta a persistir en el debate de estas medidas de corto plazo, abriéndose por supuesto a revisar otras propuestas que, es de esperar, pueda proponer la oposición, para quienes la crisis actual no puede ni debe resultar indiferente.
Empleo: ‘Winter is coming’
Si bien algunos técnicos se resisten a calificar la situación de emergencia laboral, el alto desempleo en Chile ha probado holgadamente que no es circunstancial, sino un problema dolorosamente crónico
Cile proyecta desocupación 9-10% en trimestre marzo-mayo con cuatro meses de contracción económica y 26% informalidad. El gobierno discute flexibilidad contractual y reducción de jornada para recuperar empleo, anticipando presión sobre inversión tech y fuga de talento técnico.







