�No doy cr�dito!Actualizado Domingo,
junio
00:12La banca tradicional tiene un problema con los j�venes. Los ni�os de mi generaci�n, la primera bancarizada, ten�amos entre nuestros actos fundacionales de la vida adulta la apertura de una libreta en la sucursal de la caja del pueblo. Te acompa�aba tu padre o tu madre y daba igual el importe, porque lo esencial era que aprendieras que hab�a que empezar a ahorrar. Obviamente, para el director de la sucursal no �ramos rentables, pero lo ser�amos en el futuro. Adem�s, se establec�a un v�nculo con la caja local.Desaparecidas las cajas de ahorros, hoy las grandes entidades financieras han delegado ese momento cr�tico de la educaci�n financiera de sus clientes futuros en los neobancos. Puede que sea un peaje a pagar por el proceso de digitalizaci�n y b�squeda de la eficiencia en un entorno hipercompetitivo, pero, viendo los resultados, es natural que est�n preocupadas. Lo de menos es el capital que ceden; lo importante es que una cohorte de la poblaci�n deje de considerarlas una alternativa porque est� aprendiendo a invertir en otro tipo de plataformas.En lo que s� que parece que hemos regresado a los sufridos a�os 70 y 80 es en la concepci�n del ahorro como garant�a de futuro. La llegada de la moneda �nica a principios de siglo provoc� que los espa�oles nos lanz�ramos a vivir a cr�dito y que muchas familias decidieran endeudarse para consumir servicios o bienes no duraderos. La huella que dej� la crisis, agravada por el apalancamiento privado, ha llevado el p�ndulo al otro lado y hoy nos mantenemos en unas cifras de ahorro que casi duplican la media hist�rica. No es un fen�meno �nicamente espa�ol, aunque aqu� resulte especialmente llamativo. Nuestra tasa de ahorro ronda el 12% de la renta, pero la holandesa alcanza el 17,31%; la francesa, el 17,98% y la alemana, un astron�mico 19,17%.Esta tendencia es reflejo de que los ciudadanos europeos no terminan de confiar en una mejora de sus condiciones de vida y est� afectando a la econom�a de manera muy n�tida a trav�s de la ralentizaci�n de la demanda. El consumo de los hogares europeos ha aumentado un 5,5% desde 2019, mientras que el de los estadounidenses se ha disparado un 18%. Mucho m�s dram�tico es el caso brit�nico, que s�lo avanza un 2%.Si las familias europeas situaran su ahorro en los niveles previos a la pandemia, la econom�a continental habr�a sumado 1,3 puntos m�s, seg�n calcula Bloomberg. Pero otro fen�meno mantiene el dinero de los ciudadanos alejados de las tiendas: la pegajosa inflaci�n.









