El cartel de una farmacia marca 43 grados Celsius (109,4 grados Fahrenheit), el 22 de junio de 2026, en Rennes, en el oeste de Francia. (AP Foto/Jeremias Gonzalez)El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido este domingo del impacto de las olas de calor en Europa, donde las temperaturas extremas ya están provocando un importante impacto sanitario, social y energético en plena temporada estival. En un mensaje publicado en su perfil de X, el máximo responsable de la OMS subraya la gravedad de la situación en el continente europeo, al afirmar que “Europa es el continente que se calienta más rápido en la Tierra, con un calentamiento al doble de la media global”. Según ha detallado, actualmente “150 millones de personas están viviendo bajo calor extremo”, una situación que ya se está traduciendo en consecuencias visibles como “cientos han muerto, las escuelas están cerradas, las redes eléctricas están al límite”.PUBLICIDADDe igual manera, Tedros enmarca este episodio dentro de una tendencia más amplia vinculada al cambio climático. Así, advierte que “impulsado por el cambio climático y el calentamiento global, el fenómeno de la ola de calor ‘de una vez por generación’ ocurre ahora casi anualmente”, y añade una frase de tono crítico: “Nos lo advirtieron”.El director de la OMS también ha afirmado que “se han registrado más de 1300 muertes excesivas desde el 21 de junio relacionadas con altas temperaturas en Europa”, lo que sitúa a esta ola de calor entre los episodios más mortíferos de los últimos años en el continente. Además, alerta sobre la naturaleza silenciosa de este riesgo para la salud pública. “El estrés por calor a menudo se llama el ‘asesino silencioso’”, señala, al tiempo que recuerda que “los hogares, lugares de trabajo y escuelas europeos no fueron construidos para estas temperaturas”, lo que incrementa la vulnerabilidad de la población ante episodios prolongados de calor extremo.PUBLICIDADCómo combaten la ola de calor quienes trabajan bajo el solAnte este escenario, la Organización Mundial de la Salud asegura estar colaborando con los países afectados. Tedros explica que la agencia sanitaria internacional “está trabajando con sus Estados Miembros y socios para abordar las amenazas a la salud planteadas por el calor extremo, enfocándose en la preparación, la prevención y respuestas más sólidas de los sistemas de salud”.Asimismo, la OMS le pide a Europa que actúe cuanto antes. En concreto, el director general señala que se está “alentando a los países europeos a implementar planes de acción para la salud frente al calor, como parte de la agenda más amplia para proteger la salud contra el cambio climático”.PUBLICIDADY, para articular esta respuesta urgente que reclama la organización sanitaria, la oficina europea del organismo internacional ha actualizado su guía maestra sobre la creación de planes de acción frente al calor, en la que advierte de que el Viejo Continente se enfrenta a una auténtica “tormenta perfecta”. Según la evidencia científica recopilada, el peligro no solo viene del calentamiento global, sino que también deriva en los daños que se ven multiplicados por el progresivo envejecimiento demográfico y una rápida urbanización que concentra a la población en metrópolis de asfalto. El documento advierte del peligroso efecto de la denominada “isla de calor” urbana, un fenómeno originado por la falta de vegetación y los materiales de construcción que atrapan las altas temperaturas, lo que impide que el termómetro baje por la noche. Esta falta de recuperación térmica nocturna somete al cuerpo humano a un estrés continuo, elevando drásticamente el riesgo de sufrir golpes de calor, deshidratación, fallos renales o el agravamiento de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. PUBLICIDADUn turista descansa a la sombra de un árbol en el Patio de los Naranjos, en Córdoba, a 23 de junio de 2026. (EFE/Rafa Alcaide)El nuevo enfoque de la OMS exige a los gobiernos dejar atrás las recomendaciones improvisadas y apostar por protocolos operativos reales, de modo que una simple alerta meteorológica desencadene automáticamente intervenciones preventivas en el sistema social y sanitario. Además, los especialistas subrayan que el foco institucional debe ponerse en toda la población, no solo en las personas de edad avanzada. La guía insta a proteger de forma proactiva a otros colectivos altamente vulnerables que a menudo pasan desapercibidos, como las mujeres embarazadas, los niños pequeños, los trabajadores que realizan esfuerzos físicos o desempeñan su labor al aire libre, y aquellas familias que residen en viviendas mal aisladas o sufren pobreza energética. PUBLICIDADPara lograr revertir esta crisis de salud pública, el organismo insiste en que el sector sanitario ya no puede actuar en solitario. Reducir la exposición térmica de la ciudadanía requiere transformar la planificación de las ciudades a medio y largo plazo, apostando por estrategias que involucren a diferentes sectores de la administración para instalar infraestructuras verdes y azules, rehabilitar los edificios para que sean más frescos e impulsar corredores de viento naturales.