Un niño de nueve años ha muerto este sábado por la tarde en Valladolid tras ahogarse en el río Pisuerga a su paso por la ciudad. El menor desapareció en las aguas del río en una zona con restos de unas aceñas y cerca de la playa fluvial urbana de Las Moreras, ubicada en un amplio parque muy frecuentado, especialmente en estas semanas calurosas.El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, ha informado a la agencia Efe de que la primera teoría del suceso apunta a que estaba jugando con un amigo cuando sucedieron los hechos, que se produjeron hacia las nueve y cuarto de la noche. El chico había acudido al lugar acompañado de su madre.Los dispositivos de emergencias movilizados peinaron el cauce, donde está prohibido bañarse por motivos de salubridad pública, pero donde mucha gente suele hacerlo igualmente, durante algo más de dos horas, hasta que ya de noche los buzos y rescatadores encontraron el cuerpo del niño en las proximidades del punto donde se le perdió de vista. El forense levantó el cuerpo hacia la medianoche.La desaparición propició la intervención de la Policía Nacional, de los bomberos del Ayuntamiento de Valladolid y de agentes de la Policía Municipal. El despliegue incluyó un dron para obtener imágenes aéreas del Pisuerga, así como la participación de la Asociación de Salvamento y Rescate de Castilla y León, especializada en este tipo de intervenciones acuáticas, y del Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias, que asistió a familiares y allegados del menor.Los especialistas en este tipo de ahogamientos fluviales insisten en que ríos como el Pisuerga son muy engañosos: aunque puedan aparentar calma, presentan abundantes corrientes internas capaces de arrastrar a los bañistas o a quienes se sumerjan. Además, puede haber vegetación subacuática, rocas u otros elementos sumergidos que no son visibles y en los que las personas pueden quedar atrapadas, lo que favorece estos accidentes.