Las plantas artificiales se ven más reales cuando se componen como si estuvieran vivas. (Imagen Ilustrativa Infobae)Las plantas artificiales pueden parecer reales si se integran con criterio y no como simples objetos decorativos. Según House Beautiful, la clave no está en comprar opciones más caras, sino en tratarlas visualmente como si fueran plantas vivas.Admitir afinidad por las plantas artificiales puede resultar polémico en ciertos círculos del diseño, pero esa preferencia parte de una razón práctica. Las plantas naturales pueden aportar mucho a una habitación, aunque no siempre encajan con el tiempo y la rutina de quien las cuida.PUBLICIDADExpertos citados por el medio afirman que aprecian la vegetación real y mencionan el efecto de una higuera de hojas de violín en buen estado o de un jarrón con ramas frescas.La simetría perfecta es una de las señales más comunes de un arreglo sintético. (Imagen Ilustrativa Infobae)Aun así, plantean que ese tipo de mantenimiento no siempre es viable. Si una planta exige algo más que arreglos ocasionales y riego, para muchas personas deja de ser una opción sencilla.PUBLICIDADPor eso, los especialistas explican que se han mostrado cada vez más receptivos al uso de follaje artificial, sobre todo porque su calidad ha mejorado. Pero advierten que incluso los mejores tallos artificiales delatan su origen si se colocan sin más en un jarrón.Durante años, explican, han reunido trucos de estilistas que cambiaron su manera de decorar con plantas artificiales. La idea central, recogida por el medio citado, es dejar de tratarlas como objetos y empezar a componerlas como si estuvieran vivas.PUBLICIDADVariar las alturas de los tallos aporta movimiento y naturalidad al conjunto. (Imagen Ilustrativa Infobae)Uno de los indicios más claros de que una planta es falsa es la simetría perfecta. En la naturaleza, las ramas se doblan, las hojas varían y los tallos no crecen todos igual.Para corregir ese efecto, recomiendan utilizar tijeras o alicates y recortar los tallos artificiales a distintas alturas. El objetivo no es crear desorden, sino una variación natural, con movimiento, altura y cierta personalidad en el arreglo.PUBLICIDADEse mismo criterio, añaden, funciona también con arreglos florales, sobre todo cuando se colocan en jarrones llamativos. Un ramo real rara vez forma una cúpula impecable, y esa irregularidad es parte de su credibilidad.La verosimilitud se construye con pequeñas irregularidades, no con perfección