Sin haber perdido un solo partido, la selección de Irán ha quedado eliminada del Mundial 2026. El equipo, que cayó al tercer lugar tras un dramático empate con Egipto, pasó el día esperando que la tabla de los mejores terceros se acomodase a su favor. Todo dependió del Argelia-Austria: a ambas les bastaba un empate para asegurar la clasificación, un resultado que lograron en tres goles. Irán se va a casa tras un torneo marcado por la guerra, el rechazo de Estados Unidos, trabas en los visados de la delegación y tres puntos en la fase de grupos. La eliminación llegó apenas un día después de que la selección iraní alzara la voz sobre las condiciones desiguales que afrontó antes y durante el torneo. Mehdi Taremi, capitán cuatro veces mundialista, se preguntó si su equipo era realmente bienvenido en la Copa del Mundo y criticó la falta de acción de la FIFA para resolver los problemas de visado de parte de la delegación y las dificultades para permanecer en Estados Unidos, país anfitrión. Hasta entonces, los iraníes habían expresado su inconformidad con mensajes moderados, pero Taremi estalló tras el empate con Egipto en Seattle, en un resultado que comprometía su clasificación. Visiblemente frustrado, el delantero enumeró las condiciones bajo las que ha competido su selección y concluyó: “Es una Copa del Mundo desastrosa. Como jugadores profesionales no podemos disputar una competición en estas condiciones. No está bien y no es justo”.Taremi, que falló un penalti al inicio del partido, apuntó directamente contra la FIFA y Estados Unidos. “Si la FIFA piensa que esto es justo, es asunto suyo, pero no lo es”. También preguntó: “¿Quién debería solucionar este problema por nosotros? ¿La FIFA? ¿Estados Unidos? No lo sé. Díganme un nombre”. El capitán señaló también directamente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. “Vino a nuestro vestuario después del primer partido contra Nueva Zelanda y dijo que iba a resolver todos los problemas, pero en realidad la FIFA no hizo nada. Dijo: ‘Esto es solo el principio’, pero la fase de grupos termina mañana y seguimos sin nuestro personal de logística”.Teremi criticó también las restricciones que imponían a la selección los desplazamientos constantes: “¿Cómo es posible que siempre tengamos que viajar a Tijuana? Nos encanta la gente de México. Nos encanta Tijuana, es un sitio estupendo, con gente muy humilde. Los queremos. Pero como jugadores profesionales, en una competición profesional, esto no está bien”.La delegación, que en un principio dudó incluso en participar en el torneo, tenía previsto instalar su campamento base en Tucson, Arizona, pero terminó estableciéndose en Tijuana después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que Irán era “libre” de participar, aunque no podía “garantizar” su seguridad. El encuentro entre Egipto e Irán en Seattle comenzó antes de que Estados Unidos lanzara ataques contra Irán, en un contexto en el que ambos países se acusan mutuamente de violar el alto el fuego alcanzado recientemente. Tras las declaraciones de Taremi, la delegación abandonó Estados Unidos y regresó a México, donde aterrizó a las cuatro de la mañana.Irán dejó una nota en el vestuario tras la tercera jornada, como ya había hecho tras su paso por Los Ángeles, en la que agradecía la hospitalidad de Seattle y reivindicaba los valores del deporte. “Venimos de Irán, una tierra que desde hace milenios antepone el honor a la victoria. Para nosotros, el fútbol no son solo resultados, sino una prueba de carácter. Quizá se ganen puntos de muchas formas, pero el respeto no se gana. Un equipo puede clasificarse, pero solo con integridad y honor se permanece erguido ante la historia. El juego limpio no es una línea en el reglamento, sino el espíritu del juego”. Concluía: “Gracias, Seattle, por vuestra hospitalidad. Gracias a todos los iraníes que han puesto su corazón, su voz y todo su ser por Irán. Irán siempre se mantiene erguido”.Ramin Rezaeian, elegido jugador del partido contra Egipto, también dejó un mensaje de despedida. “Pedimos disculpas sinceras a nuestros increíbles seguidores en Irán y en el extranjero. Nuestro único objetivo era la victoria. La conseguimos con honor en el campo, pero nos la arrebataron entre bastidores”. El lateral agradeció el recibimiento en México: “En nombre mío y de todos mis compañeros de la selección iraní, quiero expresar nuestro más sincero agradecimiento y profunda gratitud a México por su cálida hospitalidad. Nos han llenado de amor, calidez y una amabilidad inolvidable”. La de Irán ha sido una de las historias más insólitas de este Mundial: es la primera vez que una selección disputa una Copa del Mundo mientras sigue en guerra con el anfitrión. Antes del torneo, Donald Trump llegó a sugerir que Italia, que no logró clasificarse, debía ocupar su lugar. La federación iraní respondió solicitando a la FIFA trasladar sus partidos a México o Canadá, los otros dos organizadores del torneo. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, se mostró dispuesta a recibir al equipo, pero la FIFA descartó modificar el calendario cuando toda la logística del torneo ya estaba definida. Sí aceptó, en cambio, que la selección estableciera su base en territorio mexicano.La rutina iraní durante el torneo ha sido de dormir y entrenar en Tijuana, cruzar la frontera por la mañana los días de partido y regresar a México por la noche. Esto gracias a un rígido permiso que dio Estados Unidos a solo 55 de los 70 integrantes de la delegación. Una logística que acompañó a Irán durante todo el torneo y comprometió su desempeño.Una vez iniciado el Mundial, la selección tuvo que luchar también por el permiso de un jugador que ya había participado en el debut, y al que Estados Unidos le concedió solo una autorización de entrada-salida al país. Se entregó uno nuevo horas después, pero formó parte de los obstáculos y desgastes que la delegación enfrentó constantemente. Así concluye la historia de Irán en el torneo en que han tenido que aguantarlo todo, y pese a ello, se van sin una sola derrota.