Las mejores noticias para Javier Milei no provienen de los resultados de su gestión, sino de los problemas de sus adversarios. Mientras el Gobierno ultra atraviesa un semestre complicado, asediado por denuncias de corrupción y por una economía signada por la caída de los salarios y el empleo, ningún dirigente o partido político opositor parece capitalizar sus falencias. Más bien, todo lo contrario: el peronismo está sumergido en una cruenta disputa entre el kirchnerismo y quien aparece como el principal precandidato a disputarle a Milei la presidencia en 2027, Axel Kicillof, el gobernador de la provincia de Buenos Aires. El pulso dentro del partido peronista, el PJ, se agudizó durante la última semana. El detonante fue un discurso de Máximo Kirchner, líder de la agrupación La Cámpora e hijo de la expresidenta Cristina Kirchner (2007-2015). Lo pronunció el 20 de junio, en un acto convocado en el Parque Lezama, en Buenos Aires, para reclamar la liberación de la exmandataria, condenada y detenida desde hace un año en una causa por corrupción.“Hay millones de argentinos que quieren votar a Cristina y no pueden”, dijo el diputado Kirchner y aseguró que a su madre, durante sus mandatos, “no le han arrancado jamás una decisión ni una palabra en contra de su pueblo”. Después de elogiarla, planteó que ella debe ser la figura central en la disputa electoral con la ultraderecha. “Está muy claro quién debe ser la conductora de este proceso”, afirmó. En ese contexto, apuntó, sin nombrarlo, contra Kicillof: “Los que todos los días hablan de unidad [del peronismo] ni siquiera son capaces de ir a San José 1111 para ver cómo está”. En la esquina de las calles San José y Humberto I, en el barrio porteño de Constitución, está el departamento donde Cristina Kirchner, de 73 años, cumple detención domiciliaria. La única visita de Kicillof a Kirchner, desde que está presa, fue antes de las elecciones legislativas de octubre pasado, cuando se reunieron para definir las listas de candidatos.A los reclamos de Máximo Kirchner siguieron, durante los últimos días, planteos similares de distintos dirigentes kirchneristas. La agrupación La Cámpora aspira a que Kicillof y el PJ se subordinen a la exmandataria y reconozcan su preeminencia en el peronismo. Incluso, entienden que tiene que ser la principal candidata en 2027, aun cuando la condena que cumple, ratificada por la Corte Suprema, le prohíbe en forma perpetua el ejercicio de cargos públicos. “Hay sectores del peronismo más preocupados por criticar a los compañeros que por criticar a Milei, que es el verdadero adversario y quien está destruyendo a nuestro país”, fue la respuesta que ensayó el entorno de Kicillof, en la voz del ministro de Gobierno de Buenos Aires, Carlos Bianco. “Acá el verdadero problema es Milei. No es ni Cristina ni Axel”, remarcó Bianco, mano derecha del gobernador, en diálogo con la prensa local. Pese a la tensión, tanto en la gobernación bonaerense como en la legislatura provincial, los sectores que responden a Kicillof continúan conviviendo con el kirchnerismo. De todos modos, los dirigentes cercanos al gobernador sostienen que él debe conservar autonomía respecto de quien fue su mentora. Y, como argumento, recuerdan el fracaso del último gobierno peronista, cuando Cristina Kirchner era la figura fuerte, pero el presidente era Alberto Fernández (2019-2023).La disputa por el liderazgo dentro del peronismo es una buena noticia para Milei porque, por un lado, divide a sus adversarios y, por otro, aunque finalmente haya unidad en el PJ, supone el prolongado desgaste de los eventuales candidatos a enfrentarlo en los comicios. Además de la posible postulación de Kicillof y de un virtual candidato kirchnerista, hay otros gobernadores peronistas con pretensiones de llegar a la Casa Rosada. También el Frente Renovador, una agrupación aliada al PJ, puede aspirar a presentar un postulante: de hecho, quien fue derrotado por Milei en 2023, Sergio Massa, provino de sus filas.La estrategia de Milei pretende complicar todavía más el escenario para el peronismo. El Gobierno ultra busca apoyos para modificar en el Congreso el régimen electoral. El principal propósito de la iniciativa es eliminar las elecciones primarias, abiertas y obligatorias que, desde su aprobación en 2009, funcionan en Argentina como un facilitador para dirimir disputas entre dirigentes de un partido, o de diferentes agrupaciones, al permitirles competir en un mismo espacio para que, luego, en la primera vuelta electoral, el ganador lidere las candidaturas. Sin las primarias, y sin un acuerdo interno, el peronismo se vería forzado a presentarse dividido.
Las divisiones internas del peronismo despejan el horizonte para Javier Milei
Las diferencias entre el kirchnerismo y el gobernador Kicillof se agudizan y amenazan con fracturar a la principal fuerza de oposición a la ultraderecha








