Los vestigios del Crematorio Plenitud se encuentran al sur de Ciudad Juárez, casi en las afueras del municipio, en el Estado de Chihuahua. El predio se ubica entre calles de tierra que dan una sensación de desolación. Colinda con lotes abandonados o que sirven como depósitos, ya sea para llantas ponchadas o para almacenar maquinarias como grúas. Si la temperatura de 38 grados al mediodía pudiera hacer ruido, el calor abrasante sería lo único que se escucharía, aparte de los tráileres que transitan, de cuando en cuando, por esa zona para llevar mezcla de una planta de cemento que se encuentra a apenas unos metros de distancia. Una de las puertas de acceso al crematorio tiene dos candados y una cadena oxidada que lo mantiene clausurado. Sobre esta superficie hay varios letreros colocados por la Fiscalía de esa entidad (FGE), desgastados por el tiempo y las condiciones climáticas, en los que se lee: “Bien inmueble asegurado”. Una toma aérea del terreno revela un coche funerario negro abandonado al interior junto a una camilla volteada. Preserva, exactamente –según revelan las imágenes de archivo–, la misma posición que hace un año, el 26 de junio de 2025, cuando se reveló el horror que este recinto escondía en su interior. Un olor fuerte a putrefacción queda aún permeado en el ambiente y se intensifica a medida que uno se acerca. La misma puerta clausurada por la FGE tiene pequeños corazones pintados, con un nombre y una fecha de deceso, para cada una de las 386 personas cuyo cadáver yacía dentro y permaneció por años en condiciones insalubres y en descomposición. Cientos de familias fueron estafadas y defraudadas creyendo que los restos de sus allegados fueron cremados y que ellos tenían las cenizas, cuando en realidad, según las denuncias, recibieron arena para gato, grava o los residuos de otro fallecido. A un año del descubrimiento, todavía más de un centenar de ellos continúan a la espera de poder reconocer y recuperar a su ser querido para poder darle una despedida apropiada, mientras siguen en pie de lucha por una pequeña luz de justicia.La carroza abandonada en el patio del Crematorio Plenitud fue la pieza clave que destapó uno de los fraudes forenses más graves de Ciudad Juárez, Chihuahua.Aggi GarduñoComo un memorial colectivo, familiares y activistas pintaron 386 corazones, algunos con nombres, en la fachada del crematorio.Aggi GarduñoLa barda principal de la Fiscalía General del Estado (FGE) en Ciudad Juárez, intervenida por manifestantes y colectivos para exigir justicia a un año del hallazgo de 386 cuerpos.AGGI GARDUÑOEstado actual del patio del crematorio, el 25 de junio.AGGI GARDUÑOEl inmueble permanece asegurado por la FGE con sellos de clausura. AGGI GARDUÑOUn limbo de impunidadEste martes, personal de la FGE ha dado a conocer en una conferencia de prensa que, durante un año, lograron identificar los restos de 251 personas, de las cuales 247 fueron reconocidas y entregadas a sus familiares. Héctor Jacome, director de Servicios Periciales y Ciencias Forenses de la Fiscalía de Distrito Zona Norte, ha dicho que falta 35%, que equivale a 135 restos que aún permanecen en una cámara frigorífica que una funeraria en Ciudad Juárez les prestó a las autoridades para mantenerlos conservados.Las familias afectadas no solo han tenido que remar todo este tiempo en un mar de aflicción por no saber si sus deudos figuran en el hallazgo, sino también ante la constante revictimización de un duelo que no ha podido concretarse y un sistema de justicia que no ha brindado resultados en llevar a los culpables a pagar por sus delitos. De las ocho funerarias involucradas, solo dos propietarios están detenidos vinculados a proceso, mientras que, a la fecha, se han presentado 157 denuncias por fraude contra las casas mortuorias vinculadas al Crematorio Plenitud.Sin embargo, por el delito de inhumación, exhumación y respeto a los cadáveres o restos humanos, solo dos personas fueron vinculadas a proceso: Luis Arellano Cuarón, dueño del Crematorio Plenitud, y Facundo Martínez, empleado a cargo de la incineración, quien fue capturado in fraganti en el lugar el 26 de junio de 2025. El propietario fue liberado con un amparo el pasado 13 de febrero y luego declarado prófugo en mayo pasado. Mientras que el operador murió en prisión debido a complicaciones de salud a finales de octubre de 2025. Las autoridades de la FGE dieron a conocer que están gestionando la emisión de una ficha roja de la Interpol para dar con el paradero de Arellano Cuarón, de quien se cree cruzó la frontera hacia El Paso, Texas, gracias a su doble nacionalidad.El documento de vinculación a proceso para ambos imputados señala que estas dos personas, en el periodo comprendido entre el 7 de marzo de 2022 y el 27 de junio de 2025, mantuvieron ocultos 386 cadáveres en el Crematorio Plenitud en estado de descomposición “apilados sobre el suelo de diferentes habitaciones” sin contar con los requisitos necesarios para su preservación, “manejo digno y respetuoso”, como lo son los servicios de energía eléctrica, agua y cámaras de refrigeración en funcionamiento, “ni la documentación correspondiente que acreditara su legal permanencia en dicho lugar”. Asimismo, apunta la orden del juez: “Además de que no contaban con el dictamen de impacto ambiental vigente expedido por la Dirección de Ecología del Municipio de Juárez”.Sobre este punto anterior, Dora Elena Delgado, vocera del colectivo Justicia para Nuestros Deudos, ha afirmado que no se ha procesado penalmente ni apartado de sus funciones a los funcionarios responsables de vigilar el correcto funcionamiento de ese negocio, principalmente de la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COESPRIS).Alma Vázquez, coordinadora general de agentes del Ministerio Público de la FGE, ha informado que la Fiscalía dio vista a la Secretaría de la Función Pública para que determinara la comisión de posibles faltas administrativas por parte de los titulares y verificadores de COESPRIS y las dependencias municipales, pero la vista fue declinada hacia el Órgano Interno del Sector Salud de Gobierno del Estado respecto a funcionarios estatales, y a la Contraloría Municipal, en caso de los servidores públicos municipales.Múltiples denuncias en “tierra de nadie”De vuelta en el crematorio clausurado. Sobre el acceso al sitio, un grafiti negro resalta con la leyenda “Justicia 386”. A través de la pequeña rendija en la puerta, asegurada por dos candados y una cadena oxidada, se alcanza a ver al fondo una pared manchada por el hollín de donde se encontraba el horno. Al buscar la ubicación del Crematorio Plenitud en la app de mapas de Google, este ya no aparece entre los resultados. Las pocas personas que se dejan ver en los alrededores del predio son parcas al hablar sobre el sitio, como si prefirieran simular que nunca existió. Una vecina recuerda el constante olor a pelo quemado y el humo negro que salía de su única chimenea de color verdáceo que se alcanza a ver desde los negocios de los vecinos que colindan con el lugar. Abel, nombre ficticio para preservar la identidad de la persona, tiene un pequeño establecimiento comercial cerca del crematorio y dice que el “pestilente olor” era constante. Era tan fuerte que había días en los que hubiera preferido no ir a trabajar. Todo el predio mide, aproximadamente, 1.911,83 metros cuadrados o su equivalente al diámetro de una piscina olímpica y media. El cálculo fue hecho con las herramientas de medición de Google Maps. El lote estaba dividido en dos. De un lado tenía unos ambientes en una casa que funcionaba como una especie de recibidor y sala de espera para las familias, junto con un pequeño jardín. Estos espacios, según pudo ver este diario en imágenes del interior facilitadas por una fuente cercana al caso, están en completo abandono. El candado que resguarda el acceso que da hacia la carretera Panamericana, que conecta a Ciudad Juárez con Chihuahua, capital homónima del Estado, se encuentra abierto y los sellos de seguridad rotos. Otro vecino, que prefiere mantenerse en el anonimato, dice que “muchas madres” ocultas y oscuras suceden en los alrededores, pero que la colonia Granjas Polo Gamboa, donde operaba el crematorio, “siempre ha sido tierra de nadie”.“Medios de comunicación, funcionarios municipales, todos venían siempre cuando había denuncias sobre el lugar desde hace mucho. Son años que se denunció a ese lugar. Nadie nunca hizo nada hasta que fue demasiado evidente”, denuncia Abel. Días previos al hallazgo había llovido y el olor a descomposición trascendía en los alrededores. De acuerdo con la denuncia que recibieron al 911, una persona percibió el olor, se asomó por la barda y alcanzó a ver a la carroza. Estaba abierta y dentro se podía ver el cuerpo de un hombre abandonado. En la otra mitad del terreno, al lado de los ambientes donde se recibía a la gente, las autoridades municipales intervinieron el espacio donde se encontraba el crematorio averiado. Ahí dentro, en una superficie de 159 metros cuadrados, que equivale a un espacio de aproximadamente 15,9 metros de largo por 10 de ancho, de acuerdo con la medición de las herramientas de Google Maps, comenzó el conteo de cuerpos. “Tres, cinco, 11 cuerpos”, iban actualizando los medios locales durante el fin de semana. Finalmente, la cifra se detuvo el lunes 30 de junio de 2025: casi 400 cadáveres fue el hallazgo dentro de ese pequeño espacio. “Haz de cuenta que estás trabajando en una fosa, pero es dentro de un cuarto”, recuerda Jacome. Un desafío forense para un “caso inédito”Delgado dice que, considerando que un cuerpo sin vida se vuelve completamente inerte y su centro de gravedad se desplaza hacia abajo, lo cual dificulta su movimiento y transportación, es imposible que Martínez, el único empleado detenido del crematorio, pudiera operar solo. Según dieron a conocer las autoridades, los cadáveres estaban apilados uno encima de otro como una montaña de restos humanos, donde y como cupieran.Jacome, desde su oficina en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) en Ciudad Juárez, afirma que con el paso del tiempo han tenido que enfrentarse a casos más complejos para identificar a las personas. Dice que es un “caso inédito”, ya que habitualmente trabajan con cadáveres en distintos estados de descomposición, pero nunca antes con cuerpos alterados por químicos. El especialista forense explica que, para un proceso como el embalsamamiento, una técnica funeraria y sanitaria que consiste en conservar un cadáver, desinfectarlo y retrasar su descomposición natural, el líquido se inyecta a gran presión por las arterias y este satura todo el cuerpo, especialmente el abdomen. Esto, continúa, hace que los cuerpos estén muy rígidos o “acartonados”, dificultando incluso quitarles la ropa o abrirles la boca para análisis dentales sin causar daños. “Las técnicas existentes para rehidratar dedos y obtener huellas digitales están basadas en descomposición normal, no alteradas químicamente. Esto ha sido una tarea de prueba y error. Genéticamente también están alterados a nivel celular, lo que dificulta obtener el perfil genético”, complementa.Desde SEMEFO, han trabajado y recibido información de las familias. Desde fotos de sus deudos, la ropa que llevaban cuando se les realizó el servicio fúnebre hasta la facilitación de detalles como tatuajes y señas particulares, como cicatrices o características dentales.Una incertidumbre dolorosaLa casa de Delgado es, desde hace un año, un búnker para la organización de las familias afectadas que protestan en contra del Crematorio Plenitud en búsqueda de justicia. Desde ese lugar, Miriam Flores, de 43 años, cuenta que tuvo la fortuna de poder recuperar los restos de su madre, María de Jesús Arenas, en octubre pasado. A ella pudieron identificarla por su huella dactilar, ya que había fallecido seis meses antes. Cuando la vio, según recuerda, no dudó que era su progenitora. Poco más de un mes después, en noviembre, les citaron para hacer la cremación correspondiente. Les permitieron estar unos minutos con sus restos a Flores, sus hijos y su padre. Esos cinco meses de espera los describe como una travesía y una incertidumbre “muy dolorosa”. Cuenta que lo comparaba con el sentimiento que acompaña a las madres buscadoras.Esta situación, según cuenta, ha afectado a su familia de diferente manera en su estado de salud. Dice que ella está recetada con medicamentos para la ansiedad y la depresión. Siete meses después de haber reconocido el cuerpo de su madre, todavía no los puede dejar. “Cuando nos entregaron el cuerpo, nos damos cuenta del maltrato que sufrió, de la falta de respeto hacia su memoria. Eso es un dolor demasiado profundo. Duele el alma, duele. Prefiero que paguen con cárcel. No hay dinero que compense el trato que le dieron a mi mamá”, complementa.Eleuterio Palacios, de 60 años, reclama a las autoridades que solo se estén realizando denuncias por fraude contra las funerarias, mientras siguen operando sin ninguna sanción. Denuncia que, al no haber una acción penal, muchas de estas empresas están llegando a acuerdos económicos con algunos afectados por sumas que oscilan entre los 5.000 y los 40.000 pesos (entre 280 y 2.280 dólares). “Si el afectado llega a un acuerdo con la funeraria, nosotros ya no podemos hacer nada y eso, de algún modo, también debilita el caso para todos”, elabora desde el hogar de Delgado.Como muchos, Palacios se enteró sobre el caso a través de las noticias. “Yo pensaba: ‘No puede ser. O sea, a mi mamá no le puede haber pasado eso”, recuerda ese momento, mientras veía la televisión hace un año. Soledad Ojeda, su madre, falleció el 17 de febrero de 2021. A pesar de haberle dado seguimiento a las solicitudes de información que le pidió la Fiscalía en todo este tiempo, aún no ha recibido alguna notificación que le asegure que su familiar está entre los 135 cuerpos que faltan por identificar.Jacome aclara que los cuerpos identificados se encuentran dentro de los rangos de fechas entre 2022 y 2025, especialmente los dos últimos años, que son, según la estadística, cuando se produjo el mayor cúmulo de cuerpos. “Tampoco me puedo atrever a decir que quedan descartados el 2020 y el 2021, porque no tengo todavía elementos para las dos cosas, pero los números duros ahorita me dicen que estamos en ese rango [de 2022 a 2025]”, complementa el experto forense.Delgado dice que, según la declaración de Arellano Cuarón, este admitió que de la cremación de un cuerpo, en algunos casos se entregaron las cenizas hasta a cuatro familias diferentes. Asimismo, pudieron conocer que el Crematorio Plenitud cobraba entre 1.800 y 2.800 pesos (entre 102 y 160 dólares) por la incineración de un cuerpo, mientras que otras empresas que se dedican al mismo rubro facturan por el mismo servicio no menos de 8.000 pesos (457 dólares, aproximadamente).Eleuterio Palacios, deudo e integrantre del colectivo Justicia para nuestros Deudos, en Ciudad Juárez el 24 de junio. AGGI GARDUÑOOmar Pérez, observa un osito confeccionado con la camisa que usaba su padre, uno de los casos sin resolver del Crematorio Plenitud.AGGI GARDUÑOSala del predio contiguo de la misma finca del Crematorio Plenitud.Altar en memoria a la Sra. Laura, otro caso del Crematorio Plenitud, su cuerpo ya ha sido entregado a sus familiares.AGGI GARDUÑODora Elena Barraza, vocera del grupo Justicia para Nuestros Deudos.AGGI GARDUÑOEl colectivo Justicia para Nuestros Deudos ha solicitado que el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, a la cabeza de la activista Ceci Flores, pueda hacer un rastreo al interior del predio donde funcionaba el Crematorio Plenitud para rastrear o escarbar el terreno para ver si los dueños escondieron más cadáveres. “Mi mamá es del 2021 y, según ellos, la temporalidad de los cuerpos es a partir del segundo semestre de 2022. Entonces, a mí ya me tienen descartado. ¿Qué va a pasar? ¿A mí quién me asegura que las cenizas sí son de mi mamá?”, reclama Palacios.“El uso de georradares, en colaboración con la Comisión Local de Búsqueda, descartó totalmente la existencia de entierros clandestinos en el lugar”, aclara Jacome sobre esta inquietud de algunas de las familias afectadas.Omar Pérez, de 46 años, está en una situación similar a la de Palacios. Considera que no debería ser difícil identificar los restos de su padre, Fernando Pérez. Mencionaron que su familiar era grande, de talla 4XL, tenía dos cicatrices de cirugías previas y le faltaban algunos dientes. Entregaron una fotografía de seis meses antes de su muerte donde se aprecian estas características. Sin embargo, en estos 365 días no han recibido respuesta de la Fiscalía. Antes de que falleciera en diciembre de 2022, cuenta que su padre les había pedido específicamente ser cremado para que ellos no tuvieran el pendiente de preocuparse por su cuerpo.Dejó las supuestas cenizas de su padre en una iglesia y desde entonces no las ha reclamado. La foto de Fernando Pérez la mantiene en una esquina de su comedor en un pequeño mueble de cuatro niveles. La imagen permanece en lo más alto al lado de veladoras, una orquídea blanca y una imagen de la Virgen de Guadalupe. En ella, su deudo viste una camisa celeste a cuadros. Esa foto se la tomaron el último Día del Padre que pudo compartir con su familia. Esa prenda es también la última certeza que les queda sobre su despedida. El hijo de Omar Pérez se graduó hace apenas una semana y le confeccionaron de regalo un osito de peluche con esa prenda, por la cercanía que tenía con su nieto. “Amor verdadero nos une por siempre en el latido de tu corazón”, se puede leer en la barriga del muñeco de felpa.“No confiamos en las autoridades por la forma en que han manejado las cosas. Nos quieren desgastar para que desistamos. Es un pendiente constante que genera intranquilidad [...]. No hemos podido cerrar el duelo porque no tenemos la certeza de si mi papá está entre esos cuerpos o no; incluso sueño con él frecuentemente debido a esta incertidumbre”, afirma Pérez resignado. Jacome dice que uno de los principales problemas para entregar los cuerpos restantes es la falta de información de las familias. Explica que ha habido casos, especialmente de otros Estados, que ni siquiera estaban enterados sobre lo ocurrido en el Crematorio Plenitud. En otros casos, explica, a algunos les cuesta mucho, especialmente por temas de creencias religiosas, aceptar que sus seres queridos se encuentren en esta situación. “Puedo tener datos postmortem, perfiles genéticos y huellas, pero si no tengo con qué compararlos, no puedo identificarlos. Actualmente, hay una campaña de la Fiscalía invitando a las familias a realizarse muestreos genéticos y cuestionarios sobre la historia de vida de sus seres queridos para crear hipótesis de identidad. [...] La identificación es dinámica y no manejamos tiempos definitivos; seguiremos trabajando hasta identificar al último”, manifiesta.A un año del horroso hallazgo del Crematorio Plenitud, el sol, el calor y el abandono del predio tratan de borrar la angustia que cientos de familias aún sienten ante la incertidumbre de si podrán hallar a sus familiares entre los cadáveres que quedan por reconocer; o si las cenizas que recibieron realmente corresponden a ese ser amado que muchos creyeron que ya despidieron. Las heridas de este caso siguen abiertas en Ciudad Juárez sin una señal clara de justicia en su horizonte.
Un año del ‘caso Crematorio Plenitud’: 131 cuerpos aún sin identificar, familias sin duelo y un limbo de impunidad en Ciudad Juárez
La Fiscalía de ese Estado ha dado a conocer que 251 de los restos recuperados han sido entregados a sus familiares. El dueño del negocio permanece prófugo y no se han emitido sanciones contra funcionarios públicos











