NoticiaMás de 60 negocios de una de las zonas con más alta oferta de actividades en Bogotá se agruparon para ofrecer diferentes experiencias.Chapinero concentra el 12,97% del tejido empresarial en toda la ciudad. Foto: Distrito CH27.06.2026 22:16 Actualizado: 27.06.2026 22:16
Chapinero tiene más restaurantes, cafés, librerías y casas culturales de los que cualquier persona podría conocer en un año. Esta localidad de Bogotá concentra 4.791 empresas del sector cultural y creativo registradas en 2025, según datos de la Secretaría Distrital de Cultura, lo que equivale al 12,97 % del total de ese tipo de negocios en toda la capital. El problema no es la oferta, sino que gran parte de ella es invisible para quien no vive en el barrio, y a veces también para quienes sí son residentes.Esa paradoja fue la que llevó a Ramón Neira y Juan Sebastián Benítez a fundar Distrito CH en 2020. La idea era simple en el papel: crear una plataforma que conectara los negocios locales de Chapinero bajo una misma marca de barrio, y que ayudara a la gente a descubrir lo que ya existía a pocas cuadras de su casa. Lo que no era tan simple era ejecutarlo en medio de una pandemia, con los comercios al borde del cierre y sin que nadie los conociera.Juan Sebastián Benítez (izq.) y Ramón Neira (der.), los fundadores de Distrito Chapinero. Foto:Distrito CHSeis años después, Distrito CH articula más de 60 comercios en una franja que va de la calle 49 a la 72, organiza recorridos gastronómicos, ferias de emprendimiento y tours históricos, y se ha consolidado como uno de los canales locales de mayor alcance en la zona. Una tarde de visita a tres de sus restaurantes aliados es suficiente para entender por qué. Traído de la fincaLa primera parada es el Hotel Villar, sobre la carrera séptima. Tiene un restaurante llamado De Rivero Bistró que la mayoría de los transeúntes no sabe que puede visitar. Ramón Neira lo sabe, y por eso lo eligió como punto de partida de un recorrido que él no llama tour gastronómico sino una "excusa para que la gente conozca su barrio".El restaurante De Rivero se encuentra sobre la carrera séptima en la localidad de Chapinero. Foto:María Alejandra MorenoEl detalle que lo distingue es concreto: los dueños crían sus propios corderos en una finca en la Sabana. Eso significa que la paletilla de cordero que aparece en la carta llegó directamente desde allá, sin pasar por una cadena de distribución anónima. En un menú donde también aparecen tacos de chunchulla y panceta, esa trazabilidad no es un dato menor.El problema, dice este administrador de empresas, es que estar dentro de un hotel hace que mucha gente asuma que no puede entrar si no es huésped. Deshacer ese tipo de malentendidos es parte del trabajo cotidiano de Distrito CH."La vida de barrio mejora cuando conoces más, cuando estás más conectado a más sitios", dice Neira. Es un argumento que él repite en cada parada del recorrido, y que tiene un respaldo territorial concreto: según el Observatorio de Desarrollo Económico del Distrito, en la zona que abarca Chapinero se realizan más de 331.449 viajes diarios, siendo el trabajo el principal motivo de desplazamiento con un 40 % del total. Es, según ese mismo análisis, el epicentro de la gran aglomeración económica de Bogotá.Y, sin embargo, De Rivero no aparece en el radar de quien transita por esa zona de la carrera 7a. LEA TAMBIÉN 25 años de reinventar la cocina colombianaLa segunda parada es Mini-mal. El restaurante lleva 25 años en Chapinero Alto y sus fundadores, Eduardo Martínez y Manuel Romero, lo definen con una frase que eligieron desde el principio: 'cocina sorprendentemente colombiana'.En 2026, el restaurante Mini-mal celebra 25 años de su fundación. Foto:María Alejandra Moreno"Buscamos que tanto el público colombiano como el que nos visita de fuera del país vuelva y descubra la riqueza increíble del país en esta casa de Chapinero", dice Martínez. "Devolverle vida a Chapinero ha sido uno de los propósitos".La apuesta no era evidente cuando empezaron. Romero explica que la gastronomía colombiana estaba asociada, casi exclusivamente, a los platos típicos como el ajiaco o el sancocho. Pensar una cocina de autor desde lo colombiano era, en ese momento, un gesto que pocos se habían atrevido a hacer."A través del ingrediente se busca establecer un puente entre la ciudad y los productores, las tradiciones que lo hacen posible y el vínculo con el lugar de origen", dice Romero. "La persona que viene a Mini-mal tiene la oportunidad de recorrer Colombia a través de los sabores de la selva, de la montaña, del mar".Desde la barra, Sheyen Silva describe los postres con la misma lógica: un tres leches de mambe con salsa de uchuva, gulupa y carambolo. Una torta de almojábana con helado artesanal de vainilla silvestre de Selva Nevada. Ingredientes que existen en algún lugar del país y que aquí tienen nombre y procedencia.Manuel Romero (izq.) y Eduardo Martínez (der.), fundadores del restaurante Mini-mal. Foto:María Alejandra MorenoEs en este tipo de historias donde Neira dice que encontró la razón para seguir. "He aprendido demasiado de los creadores y creadoras de Chapinero", cuenta. "Cada vez que me siento con alguien y me cuenta su historia, me impacta lo que se puede crear desde lo local. No tiene techo".Cuando Neira y Benítez fundaron Distrito CH en plena pandemia, Mini-mal fue uno de los primeros 15 negocios que convocaron. La respuesta inicial no fue entusiasta. "Lo que nos dijeron los que llevan mucho tiempo en el barrio fue: '¿y ustedes por qué lo van a lograr si ya lo han intentado cinco veces y nadie ha podido?'", recuerda Neira. Su respuesta no fue una garantía: "Yo no les puedo asegurar nada, pero se lo juro que lo voy a intentar con toda".Los 15 aceptaron. El 11 de julio de 2020 lanzaron la cuenta. Desde ese día no han dejado de publicar ninguno. LEA TAMBIÉN Del directorio a la comunidadLa tercera parada es la más reciente. Pika abrió hace menos de un año en Chapinero y detrás hay una historia que empezó mucho antes ya que, en 2017, Luis Carlos Perdomo y Alicia Villegas —pareja en la vida y en el negocio— hacían cenas clandestinas bajo el nombre 'albricias cocina'."Para mí Pika nació hace 8 años con ese primer proyecto", dice Villegas. "En octubre de 2020, en plena pandemia, decidimos que ya no se podía más, pero siempre quedó esa idea de querer tener nuestro propio restaurante".Luis Carlos Perdomo y Alicia Villegas, dueños y fundadores del restaurante Pika. Foto:PikaLo que siguió fue un proceso largo: una temporada viviendo en Cartagena donde empezaron a materializar la idea, el regreso a Bogotá, la búsqueda del local, la construcción de la carta. Perdomo, chef del restaurante, describe la propuesta como una mesa para compartir donde hay platos para comer con las manos, preparaciones a centro de mesa, sabores que se modifican semana a semana."Me gusta mucho comer pescado crudo y jugar con los matices que tienen todos los pescados que manejamos en Colombia", dice Perdomo al presentar su ceviche de temporada: tilapia con pico de gallo, ají dulce encurtido, uchuvas, cubios y rábanos. Una receta que combina una técnica aprendida de un amigo en Cartagena con modificaciones propias para "realzar el sabor solito y limpio de la tilapia".El restaurante Pika se encuentra sobre la carrera 4ta con diagonal 55, en Chapinero. Foto:PikaPika es el tipo de proyecto que Distrito CH busca visibilizar: un emprendimiento local con historia propia, que no pertenece a ningún grupo empresarial y que difícilmente aparecería en el radar de alguien que no vive en el barrio."El Corral, por ejemplo, no va a estar en Distrito CH", afirma Neira, y lo dice porque "se sale la idea de una red de barrio local". LEA TAMBIÉN Esa idea de red —de cooperación antes que competencia— es lo que Neira y Benítez llevan seis años intentando sostener. No siempre es fácil. "Construir comunidad es muy difícil porque te vuelves un mediador", admite Neira, "hay gente que espera demasiado de ti y otro que no espera mucho".El modelo que describen se basa en articular cuatro actores: los comercios locales, las entidades públicas, los vecinos y las universidades. Distrito CH ha trabajado con la Universidad Javeriana y el Politécnico en proyectos concretos, no en eventos puntuales. La Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, en su análisis sobre la Actuación Estratégica Chapinero Verde e Inteligente, identifica precisamente esa articulación entre clústeres culturales, educativos y de salud como la mayor oportunidad productiva del territorio.En diciembre pasado, el Bazar de Chapi —uno de los eventos que organiza Distrito CH— convocó 5.000 personas, presentó 150 marcas seleccionadas de entre 1.700 inscritas y ofreció 79 actividades culturales en el Centro Felicidad de la calle 82. En julio, con motivo de un nuevo cumpleaños de esta iniciativa, está programada la versión número 10.El 'bazar de chapi' es un espacio para toda la familia, organizado desde Distrito Chapinero. Foto:Distrito CH"Somos como el vecino grande al que le preguntas qué hacer", dice Neira. "La apuesta es a que la gente salga a consumir cultura, a probar los sitios, a apostarle a la localidad de Chapinero".María Alejandra Moreno FlórezEscuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









