NoticiaCon esta afirmación, establece distancia respecto a la línea de mando de ‘Los Costeños’, en teoría liderada por Jorge Eliécer Díaz Collazos.Alias Otón se encuentra recluido en la cárcel de máxima de seguridad La tramacúa. Foto: Redes sociales27.06.2026 18:02 Actualizado: 27.06.2026 18:02
La circulación reciente de un video atribuido a alias ‘Otón’, cabecilla de ‘Los Costeños’, reabre varias líneas de análisis sobre el comportamiento actual de las estructuras criminales en el área metropolitana de Barranquilla. El mando desde las cárceles, las fracturas internas del grupo y el uso de hechos violentos como mecanismo discursivo de intimidación siguen preocupando a la ciudadanía. LEA TAMBIÉN En la grabación, Otón Alfredo Peralta Estupiñán aparece amenazando a un comerciante del municipio de Soledad, a quien le exige un pago que denomina “aporte de guerra” y le impone un plazo de 20 minutos para comunicarse con él, bajo advertencia de represalias armadas.El contenido ha llamado la atención de investigadores porque el presunto emisor se encuentra recluido en la Cárcel de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar, conocida como La Tramacúa. Este hecho ya está documentado por las autoridades, pero la persistencia de operaciones criminales —principalmente extorsiones— dirigidas desde centros penitenciarios no se detiene.“Yo sé todo de ustedes”Uno de los elementos más relevantes del video es el nivel de detalle con el que ‘Otón’ describe la vida cotidiana de la víctima. Durante la comunicación, menciona los horarios laborales de su esposa, los desplazamientos familiares y la ubicación de sus hijas, así como compras recientes de teléfonos celulares y actividades comerciales.Alias Otón se encuentra recluido en la cárcel de máxima de seguridad La tramacúa. Foto:Redes socialesEste tipo de referencias, de acuerdo con analistas de seguridad, forma parte de un patrón de intimidación que busca demostrar capacidad de vigilancia permanente. La exhibición de información personal no solo pretende respaldar la exigencia económica, sino consolidar una percepción de control territorial sobre la víctima.La exigencia económica no es presentada como un cobro aislado, sino como una obligación periódica bajo la figura de “aporte de guerra”, término que en contextos criminales suele asociarse a esquemas estables de recaudo extorsivo.Dentro del video, ‘Otón’ hace referencia directa a la masacre ocurrida el 3 de julio de 2025 en el barrio La Fe, en Soledad, donde fueron asesinados su madre, Esperanza Estupiñán de Peralta, y su cuñado Wilderson Enrique Hernández, mientras que su hermano resultó herido y falleció días después.El ataque fue ejecutado por hombres armados que ingresaron a una vivienda y dispararon contra sus ocupantes, en un hecho que dejó dos muertos en el lugar y una víctima lesionada. La adulta mayor asesinada fue identificada como la madre del propio alias ‘Otón’, quien para ese momento ya se encontraba privado de la libertad.En el video, el cabecilla utiliza ese episodio como argumento para reforzar su amenaza y le señala a la víctima que reside cerca del lugar donde ocurrió el ataque y afirma que cuenta con hombres desplegados en la zona.Los Costeños con fisuras internas“No estamos copiando de ‘Castor’”. Con esta afirmación, ‘Otón’ establece distancia respecto a la línea de mando tradicional de ‘Los Costeños’, en teoría liderada por Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias ‘Castor’.Alias Castor Foto:Archivo particularEn la misma grabación, el cabecilla asegura que actúa “de parte de la Nueva Generación” y menciona como jefe a alias ‘El Menor’, lo que sugiere la existencia de una estructura paralela o una reorganización interna dentro del grupo.Este tipo de declaraciones coincide con información conocida por las autoridades sobre procesos de fragmentación dentro de ‘Los Costeños’. Investigaciones han identificado la aparición de subestructuras que operan con relativa autonomía y continúan ejecutando extorsiones y ataques contra comerciantes, incluso en escenarios donde existían acuerdos o intentos de contención de la violencia.La fragmentación implica, en términos operativos, que diferentes células pueden disputar el control de las mismas rentas ilegales, lo que incrementa la presión sobre las víctimas y eleva el riesgo de acciones violentas.“La orden que tengo es echarle bala a usted hoy mismo… si no habla conmigo en 20 minutos”, se escucha en la grabación.Delitos desde prisiónRegistros anteriores han vinculado a ‘Otón’ con operaciones criminales ejecutadas desde centros de reclusión, en las que redes en calle se encargaban de ejecutar extorsiones o ataques contra establecimientos bajo órdenes emitidas desde el interior de los penales.En este caso, el canal es una videollamada. Es un detalle que no cambia la naturaleza del delito, pero sí evidencia la facilidad con la que puede establecerse comunicación directa entre quien ordena y quien recibe la amenaza.La Tramacúa, el establecimiento ubicado en Valledupar, ha sido catalogado como uno de los centros de mayor seguridad dentro del sistema penitenciario colombiano.Las autoridades se encuentran en etapa de verificación del material. No solo se analiza su autenticidad y fecha de grabación, sino también las condiciones que habrían permitido su circulación y la posible existencia de terceros que facilitaron la comunicación.Más allá de la pieza en sí, el caso vuelve a poner sobre la mesa tres elementos que se repiten en el escenario local: la persistencia de la extorsión como fuente de financiamiento, la posible fragmentación de estructuras criminales y la continuidad de operaciones delictivas desde centros de reclusión. LEA TAMBIÉN En ese cruce de variables, el video de ‘Otón’ es un punto de conexión entre un delito puntual y un problema estructural que, pese a los dispositivos de control, sigue encontrando formas de reproducirse desde el interior del sistema penitenciario hacia el territorio.También te podría interesar:Fue interceptado cuando iba con destino a Europa. Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







