Rostyslav Averchuck | Efe Drog�bich (Ucrania)Actualizado S�bado,

junio

19:56Las tserkvas o iglesias de madera de Ucrania, joyas de la arquitectura popular e inscritas hace m�s de una d�cada en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, est�n amenazadas por los ataques a�reos rusos en medio de los bombardeos sistem�ticos contra el patrimonio cultural del pa�s.Durante siglos, los altos �rboles formaron una barrera natural alrededor de la Iglesia de San Jorge en Drog�bich del siglo XVII para protegerla de los rayos. Hoy cuenta con un moderno sistema contra incendios instalado en su interior y una estaci�n de bomberos situada a apenas 200 metros.Sin embargo, durante los frecuentes ataques a�reos rusos contra este centro industrial de la regi�n occidental ucraniana de Le�polis, el personal apenas puede hacer otra cosa que rezar para que este hist�rico edificio de madera, que ya ha sobrevivido a m�ltiples conflictos, incluidas las dos guerras mundiales, permanezca en pie."Ni siquiera quiero pensar qu� ocurrir�a con una estructura de madera, tan dif�cil de salvar o restaurar", declara a Efe Alla Gladun, directora del museo de la iglesia desde hace quince a�os.Un monumento �nicoJunto con otras siete iglesias de distintas regiones culturales del oeste de Ucrania y ocho m�s situadas al otro lado de la frontera, en Polonia, la Iglesia de San Jorge fue inscrita en 2013 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco como un "ejemplo excepcional de la tradici�n, anta�o muy extendida, de construcci�n eclesi�stica ortodoxa en madera".Construida �ntegramente en madera sobre cimientos de piedra, la iglesia representa la m�xima expresi�n tanto de la construcci�n pr�ctica en madera como de la creaci�n art�stica, explic� Gladun."El edificio conserva una autenticidad excepcional, ya que tanto el exterior como el interior se han preservado casi por completo en su forma original de la d�cada de 1650", a�adi�.Decenas de escenas b�blicas pintadas en las paredes desde el suelo hasta el techo incorporan paisajes locales de los C�rpatos y representan tambi�n a los habitantes de lo que en su d�a fue un pr�spero centro de producci�n de sal.interior de la iglesia de San Jorge, en Drog�bich. EFE/Rostyslav AverchukLa investigadora Yulia Lavris, que ha estudiado durante m�s de veinte a�os hasta los m�s peque�os detalles del interior de la iglesia, la describe como "un libro en el que nada es casual"."Se pueden leer antiguas inscripciones en ucraniano antiguo y observar c�mo Jes�s y los Ap�stoles sonr�en durante la �ltima Cena, algo poco habitual frente al tono generalmente solemne de la pintura religiosa", explic�.Antes de la invasi�n rusa a gran escala, la iglesia recib�a unos 50.000 visitantes al a�o, muchos de ellos extranjeros. Las cifras han ca�do dr�sticamente, aunque todav�a se celebran ocasionalmente liturgias, como ocurre en la mayor�a de las iglesias de madera que contin�an cumpliendo su funci�n religiosa original.A pesar de la escasez de fondos y de las condiciones de guerra, los trabajos de restauraci�n contin�an sin interrupci�n.Los equipos est�n sustituyendo las peque�as tejas de madera de pino del tejado y reparando otros elementos de madera que requieren un mantenimiento constante debido al clima h�medo de monta�a.Los esfuerzos tambi�n se centran en restaurar iconos originales da�ados por t�cnicas de conservaci�n inadecuadas durante la �poca sovi�tica.Patrimonio bajo amenazaTras un reciente ataque con drones que provoc� un incendio en la Catedral de la Asunci�n de Kiev, protegida por la Unesco, Gladun se interes� por el estado de un iconostasio que est� siendo restaurado actualmente en la capital. Afortunadamente, no sufri� da�os.Seg�n el Laboratorio Ucraniano de Monitoreo del Patrimonio (HeMo), que documenta los da�os a la infraestructura cultural, m�s de 5.400 edificios y monumentos han resultado da�ados o destruidos en lo que la organizaci�n califica de "genocidio cultural" perpetrado por Rusia contra Ucrania.Un fragmento de misil hallado tras un ataque ocurrido en marzo en una calle cercana a la iglesia pone de manifiesto la amenaza constante que pesa sobre Drog�bich y su templo m�s emblem�tico.Hasta ahora, la Iglesia de San Jorge ha evitado impactos directos, aunque las explosiones cercanas han alimentado el temor a posibles da�os estructurales.Tampoco es posible instalar una cubierta protectora sobre el edificio, ya que ello acelerar�a considerablemente el envejecimiento de la madera."Creemos en el destino afortunado de nuestra iglesia. Las personas que la construyeron eran artesanos talentosos que tambi�n pusieron su alma en ella. Y nosotros hacemos todo lo posible para continuar esta historia de amor", concluy� Gladun.