En las aguas del mar Mediterráneo, un grupo de los mejores arqueólogos descubrió un tesoro de la Humanidad buscado por cientos de años.

Se trata de 22 bloques de tamaño monumental que pertenecieron al legendario Faro de Alejandría, que permaneció sumergido durante siglos en las profundidades de ese puerto del oriente de Egipto.Este descubrimiento forma parte del proyecto internacional PHAROS, una colaboración entre el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia -bajo el liderazgo de la arqueóloga Isabelle Hairy-, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación<i>Dassault Systèmes</i>, según publicó El Cronista.La misión de la operación es escanear los elementos encontrados para <b>reconstruir digitalmente la estructura milenaria</b>, considerada <b>una de las 7 maravillas del viejo mundo.</b>Entre los<b> elementos extraídos</b> hay dinteles, jambas, umbrales y losas de pavimento, con pesos que alcanzan <b>entre 70.000 y 80.000 kilos</b> cada uno.

Estas piezas formaban parte de la <b>entrada monumental del Faro</b>, cuya arquitectura combinaba <b>técnicas egipcias y griegas</b>.Si bien las ruinas hundidas eran visibles desde 1968, hace más de 20 años que se realiza un trabajo arqueológico sistemático.