La Unión Soviética lanzó las sondas Venera 13 y Venera 14 a finales de 1981 con el objetivo de sobrevivir el tiempo suficiente en la superficie de Venus para transmitir datos científicos. Las naves aterrizaron en marzo de 1982, encontrándose con las condiciones extremas de Venus: una temperatura superficial de 450 grados Celsius, una presión atmosférica 90 veces mayor que la de la Tierra y nubes de ácido sulfúrico.Venera no fue solo una misión espacial, sino un ejercicio de ingeniería diseñado para sobrevivir en la que posiblemente sea la superficie planetaria más hostil del sistema solar, donde las temperaturas son lo suficientemente altas como para fundir el plomo y la presión es equivalente a estar a 900 metros bajo el agua. El día que la Luna ‘morderá’ el Sol: el extraño fenómeno óptico que cambiará el cielo de EE. UU., España y PortugalVenus tiene un tamaño similar al de la Tierra y a menudo se le llama su planeta gemelo. Sin embargo, en realidad, la superficie de Venus es extremadamente peligrosa. ¿Por qué? Debido al descontrolado efecto invernadero: su densa atmósfera está compuesta en un 96 % de CO₂. Esto ha atrapado enormes cantidades de calor en la atmósfera. La temperatura de la superficie apenas varía entre el día y la noche.PublicidadLa atmósfera es tan densa que una nave espacial en descenso tiene que moverse prácticamente a través de un aire casi líquido. Por lo tanto, aterrizar en Venus no es como aterrizar en Marte; Venus es más bien como descender a un gigantesco horno presurizado.Construcción de la lancha de desembarcoAl construir las naves espaciales Venera, los ingenieros soviéticos asumieron que los módulos de aterrizaje acabarían desintegrándose. Era prácticamente inevitable. Por lo tanto, el objetivo era modesto: retrasar su destrucción el tiempo suficiente para que las naves pudieran transmitir datos científicos a la Tierra.En consecuencia, Venera fue construida como un recipiente a presión reforzado con titanio, con una gruesa carcasa metálica y un interior altamente aislado, algo así como un termo gigante o un submarino de aguas profundas.PublicidadPublicidadEl enigma del eclipse más extenso del siglo: la explicación científica al fenómeno astronómico que no se repetirá en 157 añosLos principales desafíos a los que se enfrentó la nave fueron la presión y el calor. La presión externa en Venus prácticamente la aplastaba, mientras que el calor amenazaba con dañar los componentes electrónicos. Como resultado, los ingenieros se vieron obligados a crear una nave espacial con forma de cápsula fuertemente blindada, un submarino en miniatura diseñado para operar dentro de un horno.El problema de la refrigeraciónAnte el intenso calor de Venus, los sistemas de refrigeración convencionales resultaban imposibles. El aire acondicionado habría sido inútil, ya que la temperatura exterior rondaba los 482 grados Celsius (900 grados Fahrenheit). Por ello, la solución soviética consistió en preenfriar el interior de la nave a -10 °C antes de la reentrada atmosférica. Además, Venera se construyó con una gruesa capa de espuma térmica y compartimentos sellados.Pero los ingenieros sabían que la nave espacial absorbería calor gradualmente, por lo que el objetivo era simplemente ganar tiempo: ralentizar la transferencia de calor en lugar de detenerla por completo.Atravesar la atmósferaLa densidad de la atmósfera de Venus era tal que ralentizaría rápidamente la nave espacial. Se desplegaron paracaídas para aumentar el tiempo de supervivencia, pero esto también incrementó el tiempo que la nave estaría expuesta al calor extremo. El “muro de nubes” del Cantábrico: el fenómeno climático que pone en peligro observar el eclipse del sigloPor lo tanto, la solución soviética fue cortar los paracaídas a una altitud de 50 kilómetros sobre la superficie; la nave descendió rápidamente de forma intencionada, ya que tomarse el tiempo adicional para descender gradualmente habría sido fatal.El paquete científicoEl propósito de las sondas , además de sobrevivir brevemente, era recopilar datos. Las cámaras a color de Venera 13 ofrecieron las primeras panorámicas a color de la superficie de otro planeta. Las imágenes mostraban rocas volcánicas de color marrón anaranjado, un cielo amarillo brumoso y losas planas de basalto. Los micrófonos registraron el viento, los sonidos de las perforadoras y la actividad mecánica de las propias sondas.PublicidadEl sonido del taladro que se estaba grabando provenía del sistema pirotécnico de la Venera. Pero, además, la Venera tenía que resistir las inclemencias del tiempo e impedir que los gases atmosféricos entraran en la nave espacial.La solución consistió en una cámara sellada al vacío desde la cual se operaba un espectrómetro de fluorescencia de rayos X. El espectrómetro detectó basalto volcánico, rico en azufre y potasio. En resumen, las naves espaciales Venera no eran simples cámaras, sino laboratorios robóticos de geología en miniatura.El accidente de la tapa del objetivoLa exploración espacial rara vez transcurre sin contratiempos. Un ejemplo famoso es el de la lente de la cámara Venera 14, que se desprendió y cayó a la superficie de Venus. Posteriormente, el brazo mecánico de la nave se desplegó y aterrizó directamente sobre la tapa de la lente.El resultado fue que la nave espacial midió la compresibilidad de la tapa del objetivo soviética en lugar de la del suelo venusino. La nave funcionó a la perfección, pero su fracaso se debió a la correcta colocación de la tapa del objetivo, en lo que se recuerda como uno de los fallos de ingeniería más famosos de la exploración espacial. (I)