La noche del viernes al sábado se pudo observar a obreros venezolanos afanándose en obras de reparación: no de unas casas, colegios u hospitales, que podrían respectivamente acoger a los miles de desamparados a los que el terremoto les sobó el techo, o tratar a las decenas de miles de heridos. Pero su labor es casi igual de importante. Los obreros están reparando las pistas del aeropuerto de Maiquetía, el mayor aeródromo de Venezuela y el más cercano al epicentro del desastre. Una labor que, ahora que empiezan a llegar los aviones de ayuda internacional, es clave para la gestión del desastre: desde empezar a levantar los escombros con maquinaria pesada y rescatistas para salvar a los que todavía aguanten, a aquellos países que donan hospitales de campaña portátiles. Hay aviones que pueden cargar hasta 20 toneladas de ayuda humanitaria. Según datos abiertos del portal Flightradar, el primer avión extranjero no aterrizó hasta el 26 de junio, y desde entonces, se registran apenas 13 vuelos. Pero el ritmo va aumentando: en las primeras horas de este 27, ya habían aterrizado vuelos de la fuerza aérea del Ejército qatarí, del Ejército argentino y un par de vuelos civiles. Esto es así en cualquier crisis. Pero en este doble sismo, el aeropuerto se levantaba en pleno epicentro, y ha sufrido destrozos. Según imágenes tomadas en el lugar, varias de las pistas han sufrido considerables grietas, levantando el asfalto y haciendo imposible el aterrizaje seguro. Eso sin contar los destrozos de toda la infraestructura aeroportuaria que gestiona vuelos y aterrizajes, como las torres de control, que han quedado parcialmente inoperativas, así como parte de las terminales. Lo describía así el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio: "El aeropuerto está prácticamente destruido. Por eso tendremos que depender del Departamento de Guerra para desplegar la ayuda humanitaria sobre el terreno". El aeropuerto de Maiquetía, que sirve a Caracas y La Guaira, tiene tres pistas. Una de ellas, la 10L, ya estaba cerrada por obras desde 2024. La 10R, de 2700 metros de asfalto, es la que más daños ha sufrido, y ha tenido que ser clausurada. Dejando apenas una, la 09/27, que tampoco está en perfecto estado y solo permite algunos despegues y algunos aterrizajes. Pocas horas después del desastre, las autoridades venezolanas ordenaron el cierre y clausura oficial del aeropuerto, sin permitir vuelos comerciales hasta al menos el 2 de julio, para la consternación de la numerosísima población venezolana en el exilio que todavía contaba con familiares en el país. "No se puede cerrar el aeropuerto de Maiquetía bajo ninguna circunstancia. Si se cayó el techo, hay que improvisar y poner toldos en la pista. Hay que permitir la entrada de familiares que vienen a velar a sus muertos y a todo aquel que quiera ayudar. Inútiles. Incapaces", se lamentaba un Alejandro Cambra, un venezolano residente en España. Expertos en aviación y logística de desastres consultados por El Confidencial apuntan, sin embargo, a que en situaciones como esta son necesarias medidas similares. En muchas ocasiones, los primeros aviones en llegar son, de hecho, de las fuerzas aéreas militares extranjeras, que no solo se coordinan de manera distinta, sino que también pueden, a su vez, ayudar a reconstruir el propio aeropuerto y, como una cadena, permitir la llegada de nuevos aviones humanitarios. Ejércitos como el de EEUU, que tiene una proyección eminentemente expedicionaria (hacia territorios extranjeros, vs otros más centrados en la defensa del territorio nacional), han desarrollado numerosos protocolos para reparar pistas bombardeadas y destruidas rápidamente. Su sistema RADR, en la teoría, podría dejar una pista operativa en 6 horas para aviones C-130 (Hércules) y C-17 (Globemaster), aviones medianos y grandes de transporte táctico, que llevan ayuda humanitaria, maquinaria y personal. Según el mismo protocolo, en 72 horas podrían dejar estable y lista una pista ya existente para un C-5M Super Galaxy, un gigantesco avión de carga militar, capaz de transportar tanques, helicópteros... Pero para ello han primero de transportar la maquinaria y material de reparaciones al sitio. Paralelamente a los primeros aviones, EEUU ha enviado un buque, el USS Fort Lauderdale. Según informaron las autoridades venezolanas, el Puerto de La Guaira será centro de operaciones de emergencia. Se trata, en cualquier caso, de una decisión de gestión humanitaria que supone un cambio radical de rumbo, impensable hasta hace unos meses: soldados estadounidenses en suelo venezolano ayudando, en este caso, a superar el terremoto. TE PUEDE INTERESAR Pero, mientras tanto, otros Ejércitos han ido mandando también sus aviones. La fuerza aérea brasileña, los A-400M Atlas de la Luftwaffe alemana, los C-17A Globemaster de Países Bajos de su Strategic Airlift Capability, la aeronautica militare italiana, la fuerza aérea dominicana... Cargando equipos especializados para búsqueda y rescate, así como evaluación de daños y análisis de necesidades. Son en su mayoría aviones diseñados para operar en pistas cortas en relación con su peso. De la lista, ninguno de los aviones de los que se ha confirmado su aterrizaje necesita mucho más de 900 metros de pista para aterrizar. La de Maiquetía todavía disponible, tiene unos 3.000, inicialmente auxiliar y habilitada solo para despegues en un sentido, pero que ahora debe dividirse entre despegues y aterrizajes. Se trata de un cuidadoso baile en el que gestionar los recursos actuales de pista y aeropuerto, al mismo tiempo que permitiendo el máximo de operabilidad. Un baile que salvará vidas. Y a estos primeros aviones se están empezando a sumar, en las últimas horas, aviones ya civiles, aunque fletados por gobiernos y ayuda humanitaria. Colombia, Argentina, Jordania, Chile, Qatar... Pero, debido a sus tamaños, muchos están teniendo que ser desviados a aeropuertos colindantes, como Valencia (175 kilómetros) o la Base Aérea Libertador, en Palo Negro (151 kilómetros). Es decir, a un mínimo de dos horas de trayecto en circunstancias habituales, y en una situación donde las carreteras también han sufrido daños. "Grietas en la redoma de Morón (Carabobo) y en vías de la costa de Tucacas (Falcón); restricción de carga pesada en la carretera Morón–Coro", advertía el último informe de la UNOCHA (Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios). En circunstancias normales "es muy buena noticia tener otros dos aeropuertos internacionales abiertos a vuelos comerciales a esa distancia, no es tan lejos" Serán especialmente importantes para la segunda respuesta: lo que va a salir primero son los equipos de rescate de muchos países, que están listos para ser desplegados en menos de 48 horas", explica un responsable de logística de una ONG presente en Venezuela a El Confidencial. Por su propia ubicación, prácticamente en el epicentro del desastre en La Guaira, el aeropuerto es el lugar ideal para establecer campamento de emergencia y liderar operaciones de rescate en toda la zona.
Decenas de vuelos en 48 horas: la misión de la única pista superviviente del aeropuerto de Caracas
Los obreros están reparando las pistas del aeropuerto de Maiquetía, el mayor aeródromo de Venezuela y el más cercano al epicentro del desastre










