Viajar en coche tiene algo especial. Podemos ir a nuestro ritmo, haciendo la ruta que decidamos, parando donde queramos, y organizando tiempo y kilómetros a nuestra medida. Si te gusta viajar a tu aire, es sin duda una de las mejores opciones.
Europa, además, tiene una ventaja para este tipo de planes. Hay carreteras que han dejado de ser simplemente una forma de ir de un sitio a otro y han acabado convirtiéndose en destinos en sí mismas. Algunas permiten llenar unas vacaciones enteras enlazando etapas y paisajes durante varios días. Otras apenas ocupan unas horas dentro del itinerario, pero terminan siendo el tramo que más se recuerda al volver a casa.
Es el caso de rutas tan conocidas como la Estrada Nacional 2 portuguesa, la Ruta Romántica alemana o la Wild Atlantic Way irlandesa, pensadas para recorrer sin prisa y descubrir regiones enteras. Pero también de carreteras como la Transfăgărășan rumana o Trollstigen, en Noruega, que por sí solas justifican reorganizar un viaje. Aquí tienes siete propuestas distintas, todas con nombre propio, para plantear tu próximo destino desde la carretera.
Estrada Nacional 2 (Portugal)
Si hay una ruta en coche que en los últimos años ha dejado de ser un secreto entre viajeros para ganar popularidad, esa es la Estrada Nacional 2 portuguesa. La N2 recorre 739 kilómetros entre Chaves, en el norte, y Faro, en el Algarve, atravesando el país casi de arriba abajo por el interior. Aquí la gracia no está en buscar el camino más rápido: la carretera enlaza pueblos, cambia constantemente de paisaje y enseña una cara de Portugal que muchas veces queda fuera de las escapadas habituales a Lisboa, Oporto o la costa.









