El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella cerró junio en 2,07 puntos, con una suba de 3,9% respecto de mayo. Es el primer aumento del año, después de cinco caídas consecutivas que recortaron el indicador un 16% desde diciembre. La tentación es leer ese rebote como un dato de coyuntura. La lectura más interesante aparece cuando uno toma distancia. El ICG se mide desde noviembre de 2001 y permite comparar siete presidencias sobre una misma vara. Conviene recordar qué mide: no la intención de voto ni la aprobación de una medida puntual, sino la confianza en atributos del gobierno como su honestidad, su capacidad y su eficiencia. En esa serie larga, la gestión de Javier Milei exhibe un promedio de 2,40 puntos, el segundo más alto del cuarto de siglo, apenas por detrás de los 2,49 de Néstor Kirchner y por encima de Mauricio Macri (2,27). La distancia con los gobiernos de Cristina Fernández (1,71 y 1,83) y con el de Alberto Fernández (1,69) es considerable. Comparado en el mismo mes de mandato, el trigésimo, Milei emparda a Macri (2,07 contra 2,04) y supera con holgura a Cristina y a Alberto, cuyos registros en ese punto rondaban 1,6 y 1,4.