Han sido 13 a�os de memes, tributos, campa�as en Change.org, hashtags y promesas que nunca se materializaban. Seis desde que BTS anunciaron un concierto en Barcelona que no lleg� a celebrarse porque el mundo se apag� por una pandemia. Todo este tiempo, la comunidad ARMY espa�ola convirti� la espera en esperanza.La deuda qued�, por fin, saldada este viernes.Para alguien que nunca haya asistido al concierto de un idol coreano, resulta dif�cil de describir. Pero vamos all�.Las puertas del Riyadh Air Metropolitano parec�an las de una iglesia en plena peregrinaci�n. Desde primera hora de la tarde, miles de veintea�eros y treinta�eros llegaban envueltos en banderas de Corea del Sur, camisetas moradas y faldas de colegiala. El fen�meno K-pop tomaba el testigo de Bad Bunny y su est�tica caribe�a apenas dos semanas despu�s de sus 10 noches en el Metropolitano. Ah�, les aviso, no acaban las analog�as.Para saber m�sBTS arranc� con Hooligan, una de las nuevas canciones de su d�cimo �lbum de estudio. RM, Jin, Suga, J-hope, Jimin, V y Jung Kook irrumpieron en escena rodeados de bengalas de humo rojo, chorros de fuego y un ej�rcito coreografiado de hombres encapuchados. De esos hubo varios a lo largo de la noche.El estadio se convirti� entonces en un oc�ano de lightsticks, los caracter�sticos (y car�simos) dispositivos luminosos de cualquier show de K-pop que artistas como Aitana u Olivia Rodrigo est�n empezando a implementar en sus conciertos.Ni una garganta se reserv� para despu�s. El griter�o de los 60.000 asistentes era tal que en por momentos resultaba imposible escuchar a los artistas. En las gradas se mezclaban chapurreos en ingl�s y en coreano, como en una bizarra macrolecci�n de Duolingo.BTS no llegaban por primera vez a Espa�a �nicamente para ofrecer dos noches seguidas de concierto: con ellos inauguraban la etapa europea de ARIRANG, gira con la que el grupo presenta su nueva era art�stica tras hacer un par�ntesis de casi cuatro a�os para completar el servicio militar."Vamos a volvernos locos esta noche, Madrid", prometieron en su primera interacci�n con el p�blico, antes de continuar con they don't know 'bout us.El escenario circular de 360 grados buscaba eliminar cualquier jerarqu�a entre pista y gradas. Es decir, desde cualquier asiento hab�a la sensaci�n de que el grupo actuaba directamente para ti, tanto si hab�as pagado el sueldo de dos meses por tu entrada como si hab�as encontrado un hueco de �ltima hora al fondo del estadio. BTS ya hab�a experimentado con formatos similares, pero jam�s lo hab�a hecho en una gira mundial de estas dimensiones.La puesta en escena jugaba adem�s con el concepto de reivindicar la identidad de su pa�s en lugar de diluirla (�les suena de algo?). El coraz�n del escenario reproduc�a un pabell�n inspirado en la arquitectura tradicional de Corea; las pantallas mostraban referencias al taegeuk, s�mbolo central de la bandera surcoreana, y los audiovisuales proyectados durante las pausas incorporaron elementos inspirados en la est�tica cl�sica del pa�s.Dos tercios del concierto estuvieron marcados por ARIRANG, un trabajo que fusiona pop y rap para reflexionar sobre las ra�ces. Hab�a m�scaras tradicionales, danzas inspiradas en el folclore coreano y otras tantas referencias y s�mbolos reinterpretados desde una est�tica futurista.Despu�s del arranque llegaron Aliens, Run BTS, Like Animals, Swim y una celebrad�sima FAKE LOVE, que provoc� uno de los primeros terremotos ac�sticos de la noche. El segundo vino con la tetralog�a conformada por Not Today, MIC Drop, FYA y FIRE.Y otro m�s: el anuncio de las canciones sorpresa, distintas en cada show. La primera noche en Madrid se llev� Airplane Pt. 2 y Outro: Wings de regalo.Algunos momentos desprend�an una espectacularidad casi desmesurada. Durante la transici�n de Body to Body a IDOL, medio centenar de bailarines invadi� la pista del estadio con banderas y elementos luminosos que transformaron el Metropolitano en una especie de desfile ceremonial. El resultado era una mezcla imposible entre ceremonia tradicional, videojuego, musical de Broadway e inauguraci�n de unos Juegos Ol�mpicos.BTS lleva m�s de una d�cada perfeccionando una f�rmula que nadie ha conseguido replicar del todo. Son un grupo de K-pop que, para mal de muchos, coquetea en exceso con el mainstream anglosaj�n. Pero sus componentes son tambi�n una marca global, un instrumento de poder blando coreano, un fen�meno sociol�gico, una maquinaria esc�nica de precisi�n quir�rgica. Amalgamar todo eso en siete j�venes artistas no es cosa f�cil.La recta final fue una sucesi�n de hits que han reventado las radios europeas, como Butter o Dynamite. Una �ltima imagen: el balanceo de miles de luces moradas y amarillas mientras BTS se desped�a con Please e Into The Sun como bises.BTS, durante su primer concierto en el Metropolitano.Hybe/Bighit MusicEl primer concierto de su historia en Espa�a no fue simplemente una parada m�s en una gira de 88 fechas, que pasar� por otras ciudades europeas como Bruselas, M�nich, Londres y Par�s. Fue el encuentro largamente aplazado entre el grupo m�s influyente de la historia del K-pop y uno de los fandoms que m�s tiempo llevaba reclamando su llegada."Sois de otro nivel. �Por qu� no hemos venido antes? Os prometemos no tardar tanto, nos hab�is hecho muy felices", compartieron en uno de los momentos m�s �ntimos de la velada. Tambi�n se atrevieron con el castellano: "Visitar Espa�a era uno de nuestros sue�os, y por fin lo hemos logrado'.Madrid amaneci� espa�ola y anocheci� coreana. Qui�n lo hubiera dicho hace 13 a�os.
Adi�s, Bad Bunny, bienvenidos, BTS: la revoluci�n K-pop llega al Metropolitano
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