Durante buena parte de su historia, las cajas de compensación familiar han estado enfocadas principalmente en la entrega del subsidio monetario a los trabajadores. Sin embargo, con el paso de los años, estas organizaciones han experimentado una transformación profunda y hoy constituyen una de las redes de protección social más extensas del país, con capacidad para acompañar a millones de personas en momentos decisivos de sus vidas, como la búsqueda de empleo, la compra de vivienda, la educación de los hijos o el cuidado de los adultos mayores.Actualmente, el Sistema de Compensación Familiar está conformado por 42 cajas que operan en todo el territorio nacional. A través de ellas, cerca de 10,8 millones de trabajadores afiliados y 9,8 millones de beneficiarios acceden a servicios de empleo, vivienda, salud, educación, recreación, cultura, turismo social y crédito, entre otros.Su alcance cobra especial relevancia en un país marcado por desafíos como la informalidad laboral y las brechas territoriales. El sistema tiene presencia en el ciento por ciento de los municipios donde existan trabajadores afiliados, incluyendo más de 670 municipios rurales y rurales dispersos en los que la oferta institucional es limitada.“Las Cajas de Compensación Familiar son una de las redes de protección social más grandes del país. Su principal fortaleza es que articulan crecimiento económico y bienestar social. Nacen del trabajo formal, pero sus beneficios se extienden a las familias y contribuyen a reducir brechas de ingreso, ampliar oportunidades y generar movilidad social”, explicó Adriana María Guillén, presidenta ejecutiva de Asocajas.A lo anterior se suma un componente solidario que ha sido clave para la sostenibilidad del modelo. Los aportes de las grandes y medianas empresas contribuyen a financiar servicios y beneficios para más de 850.000 micro y pequeñas empresas afiliadas, fortaleciendo así el acceso a oportunidades en distintas regiones de Colombia.“En un país con brechas territoriales tan marcadas en empleo e informalidad, las cajas llevan protección social, servicios e infraestructura a regiones donde la oferta estatal y privada suele ser limitada”, agregó Guillén.