NoticiaLos medicamentos para la pérdida de peso están modificando las decisiones de compra de miles de consumidores, de acuerdo con un estudio de BCG.Además de alterar la alimentación, los tratamientos GLP-1 están impulsando nuevas formas de consumo y desplazando recursos hacia categorías como belleza, bienestar e indumentaria. Foto: Getty ImagesPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD26.06.2026 14:58 Actualizado: 26.06.2026 14:58

Un estudio de BCG revela que los usuarios de fármacos GLP-1 están transformando sus hábitos de consumo, impulsando la compra de alimentos funcionales y reduciendo el gasto en alcohol, dulces y chocolates. El impacto también alcanza a otros miembros del hogar y comienza a modificar categorías como bienestar, belleza y moda. LEA TAMBIÉN Los medicamentos GLP-1, utilizados para la pérdida de peso, están generando cambios que van mucho más allá de la reducción de calorías o del control del apetito. Una investigación realizada por BCG Center for Customer Insight (CCI) encontró que estos tratamientos están transformando los hábitos de consumo de millones de personas y, en muchos casos, también los de quienes conviven con ellas.El ozempic sirve para tratar la diabetes y también está siendo usado para perder peso. Foto:Getty ImagesEl estudio, titulado ‘How GLP-1 Users Are Reshaping Consumer Spending Beyond Food’, encuestó a más de 1.500 usuarios de GLP-1 en nueve mercados y concluyó que el impacto de estos medicamentos se refleja tanto en la composición de la canasta familiar como en la manera en que los hogares redistribuyen su presupuesto.Uno de los hallazgos más llamativos es que alrededor del 70 % de los usuarios afirmó que otras personas de su hogar también modificaron lo que comen y beben. Esto sugiere que los cambios asociados al tratamiento no permanecen aislados en quien consume el medicamento, sino que terminan influyendo en las decisiones alimentarias de toda la familia. LEA TAMBIÉN Según la investigación, la tendencia dominante es una migración hacia alimentos percibidos como más saludables o funcionales. Los encuestados reportaron incrementos del 15 % en el gasto destinado a frutas y verduras, del 11 % en carne y proteínas y del 10 % en fibra y granos integrales.En contraste, varias categorías tradicionalmente asociadas al consumo impulsivo o recreativo mostraron caídas importantes. El gasto en alcohol disminuyó 11 %, la compra de chocolate cayó también 11 % y los desembolsos en caramelos y golosinas registraron una reducción de 14 %.Los medicamentos para la pérdida de peso están modificando las decisiones de compra. Foto:iStockPara los investigadores, estos cambios reflejan una nueva lógica de compra. El 37 % de los usuarios aseguró que elige productos por su función nutricional —como un mayor contenido de proteína o fibra— antes que por atributos relacionados con la premiumización o el posicionamiento de marca.Alfonso Astudillo, Managing Director & Partner de BCG, señaló que el fenómeno está dando lugar a un consumidor más enfocado en la utilidad de los productos y en el cuidado de su salud.“Lo que vemos es un consumidor más atento a la función, con foco en proteína, fibra y porciones más cuidadas. Y el punto clave es la diversidad. Hay quienes lo viven como una optimización de estilo de vida, otros como manejo de enfermedad y otros como transformación estética. Esa diferencia importa para anticipar hacia dónde puede moverse la demanda”, explicó.El estudio también analizó qué ocurre con el dinero que deja de gastarse en comida, tanto dentro como fuera del hogar. Los resultados muestran una redistribución relativamente equilibrada. Aproximadamente un tercio de esos recursos se destina a cubrir los costos asociados al tratamiento con GLP-1, otro tercio se dirige a ahorros e inversiones y el tercio restante termina financiando otras compras. LEA TAMBIÉN De acuerdo con las proyecciones de BCG, esta reasignación de recursos podría impulsar especialmente categorías como indumentaria, calzado, belleza y cuidado personal durante los próximos años. El informe estima que el gasto en estos segmentos podría más que duplicarse hacia 2030.En Colombia, Ozempic® (1.34 mg/mL) cuenta con registro sanitario Invima. Foto:Archivo particularLa investigación también encontró que el uso de estos medicamentos no siempre es continuo. Cerca del 60 % de quienes suspendieron el tratamiento manifestó su intención de retomarlo en el futuro, mientras que un 10 % de los usuarios activos aseguró que alterna periodos de uso e interrupción.Sin embargo, los cambios de comportamiento no desaparecen por completo cuando se deja el medicamento. Aunque algunos hábitos alimentarios tienden a revertirse con el tiempo, entre el 20 % y el 40 % de las prácticas relacionadas con el bienestar —como asistir al gimnasio, consumir suplementos o mantener rutinas de belleza— permanecen incluso después de suspender el tratamiento.Otro de los hallazgos centrales del estudio es que no existe un único perfil de consumidor GLP-1. BCG identificó cuatro grandes grupos con motivaciones y comportamientos diferentes. LEA TAMBIÉN El más numeroso corresponde a los “Optimizadores del estilo de vida”, que representan el 41 % de los usuarios y construyen hábitos de bienestar alrededor del tratamiento. Les siguen los “Gestores de la enfermedad”, con el 27 %, quienes utilizan estos medicamentos principalmente como parte del manejo de una condición médica.En tercer lugar aparecen los “Transformadores estéticos”, que constituyen el 19 % de la muestra y muestran una mayor disposición a invertir en belleza y cuidado personal. Finalmente están los “Comprometidos al cien por ciento”, que representan el 13 % y reorganizan múltiples dimensiones de su vida a partir del cambio que buscan alcanzar.Para BCG, esta diversidad implica que las empresas deben evitar tratar a los usuarios de GLP-1 como un segmento homogéneo. Por el contrario, las marcas deberán adaptar sus estrategias a diferentes motivaciones y etapas de consumo.Entre las recomendaciones planteadas por la firma se encuentran el rediseño de portafolios hacia productos con mayor contenido de proteína, fibra y probióticos; la incorporación del efecto de los convivientes en el análisis de la demanda; y la creación de estrategias diferenciadas para consumidores activos, usuarios que han pausado el tratamiento y aquellos que planean retomarlo.Los resultados sugieren que el fenómeno GLP-1 está configurando un nuevo escenario de consumo. Lo que comenzó como una transformación en los hábitos alimentarios de quienes utilizan estos medicamentos parece estar extendiéndose al resto del hogar y a categorías que van desde el bienestar y el fitness hasta la moda y el cuidado personal.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.