Actualizado Viernes,

junio

18:43La situaci�n en Venezuela se ha vuelto cr�tica tras el devastador doble terremoto registrado en la festividad de San Juan. La zona de La Guaira, duramente golpeada por el sismo, se enfrenta ahora a una oleada de pillaje que ha obligado al Gobierno a tomar medidas dr�sticas para intentar restablecer el orden en medio de la tragedia humanitaria. El epicentro del desorden se ha localizado en Catia La Mar, donde el desabastecimiento y la desesperaci�n han derivado en asaltos masivos a comercios. Seg�n testimonios recogidos en la zona, grupos numerosos de personas han aprovechado los da�os estructurales para entrar en almacenes y llevarse no solo productos de primera necesidad, sino tambi�n objetos de valor. Jos� �lvarez, un voluntario llegado desde Caracas, describi� la ambivalencia de la actuaci�n policial durante los disturbios: "Est�bamos en Catia La Mar el jueves despu�s de llevar a una chama al hospital cuando vimos c�mo saqueaban un mercadito de ropa y huevonadas (cosas) tecnol�gicas. Ah� intervino la PNB (Polic�a Nacional Bolivariana) porque estaban asaltando una vaina de venta de repuestos de carros (veh�culos). �Qu� necesidad tienes de repuesto de carro en medio de este caos? La verdad es que la polic�a apareci� cuando empezaron a saquear cosas que no eran �tiles". Este sentimiento de desprotecci�n ha llevado a los voluntarios a adoptar el lema: "Donde falta gobierno, sobra es pueblo". Ante la escalada de la violencia y el "malandraje local", la presidenta encargada, Delcy Rodr�guez, anunci� este viernes una respuesta contundente. La mandataria comunic� el despliegue de las Fuerzas Armadas para asegurar el suministro de insumos b�sicos: "Estamos en un proceso de saturaci�n de alimentos y agua para atender a la poblaci�n. Hemos tomado la decisi�n de militarizar el estado La Guaira, para atender esta coyuntura tan dura que afecta a nuestro pueblo". Sin embargo, la indignaci�n popular ha crecido tras la difusi�n de v�deos virales que muestran a efectivos policiales participando presuntamente en los robos, cargando electrodom�sticos de gran tama�o en motocicletas mientras son increpados por la ciudadan�a. Por otro lado, otros testigos se�alan una permisividad selectiva: "Tambi�n hemos visto que la polic�a miraba al otro lado cuando eran damnificados los que entraban en los comercios para llevarse la ayuda que no les llegaba. Vimos el saqueo en un segundo piso donde nada hicieron, pero se estaban llevando productos de primera necesidad", relata V�ctor Marcano. El impacto econ�mico para los comerciantes es desolador.El due�o de una compa��a de iluminaci�n transmiti� en directo c�mo la multitud desmantelaba su negocio, lamentando que "esto es lo que queda de mi empresa de iluminaci�n". En un mensaje cargado de amargura, a�adi�: "Lamentablemente, todo nuestro esfuerzo de 11 a�os no lo acab� el terremoto, lo acaba la gente. Tengo que reportar esto, qu� tristeza c�mo se pierde tantos a�os". La falta de una distribuci�n equitativa de la ayuda parece ser el detonante principal de esta crisis de seguridad. Mientras que la asistencia desde la capital lleg� con mayor fluidez a zonas como Caribe y Caraballeda, Catia La Mar qued� rezagada, obligando a los supervivientes a participar en los saqueos para obtener comida, agua y productos higi�nicos b�sicos en las primeras horas tras el desastre.VenezuelaTerremotos