Una caravana de migrantes nicaragüenses avanza bajo la lluvia por un camino que serpentea entre Nicaragua y Costa Rica, con las banderas de ambos países visibles al fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)El desplazamiento de más de 838,000 nicaragüenses desde 2018 convirtió a Nicaragua en el escenario del mayor éxodo contemporáneo de Centroamérica, según el Colectivo Nicaragua Nunca Más. Un informe presentado en el Día Mundial de las Personas Refugiadas indicó que el 11.8% de la población abandonó el país por la crisis iniciada en abril de ese año.La situación migratoria nicaragüense está ligada a la crisis política y de derechos humanos que comenzó en abril de 2018. El informe atribuye la salida de miles de personas a la persecución política, la inseguridad jurídica y el cierre de espacios cívicos.PUBLICIDADEn los últimos años, parte de la sociedad nicaragüense se vio forzada a emigrar. Entre las personas desplazadas figuran periodistas, líderes comunitarios, defensores de derechos humanos, activistas, estudiantes y opositores, que buscaron protección fuera del país ante la imposibilidad de ejercer sus derechos fundamentales.El informe subraya: “El exilio se ha convertido en una de las consecuencias más profundas y visibles de la crisis nacional”. También señala que las causas de esta migración incluyen la represión estatal y la falta de oportunidades laborales y educativas, lo que derivó en un desarraigo forzado y prolongado.Costa Rica se consolidó como el principal destino para quienes huyen de Nicaragua. Datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados indican que, para finales de octubre de 2025, 207,456 personas habían recibido protección internacional en ese país y que aproximadamente el 85% de ellas era de nacionalidad nicaragüense.PUBLICIDADEl acceso al empleo, la educación y la atención médica sigue siendo un reto para la población desplazada. El informe resalta que “cada solicitud de refugio esconde historias de separación familiar y exilio forzado” y advierte sobre la precariedad que enfrentan miles de nicaragüenses para establecerse en los países receptores.Ilustración en acuarela representa una maleta de viaje abierta de la que brotan raíces, junto a papeles migratorios y objetos personales que evocan la identidad de un migrante nicaragüense. (Imagen Ilustrativa Infobae)Algunos exiliados también enfrentan riesgos de seguridad. El asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam y los ataques sufridos por el activista Joao Maldonado en Costa Rica, según el colectivo, muestran la vulnerabilidad de muchas personas refugiadas y la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección internacional.Ante la magnitud del fenómeno, el Colectivo Nicaragua Nunca Más instó a los gobiernos de la región y a organismos internacionales a reforzar las medidas de protección. También pidió mayor cooperación internacional para que los países receptores no asuman solos el peso de la crisis migratoria nicaragüense.PUBLICIDADManos entrelazadas forman un puente sobre el agua entre Nicaragua y Costa Rica, por donde caminan figuras humanas con mochilas que representan a migrantes. (Imagen Ilustrativa Infobae)El colectivo planteó que entidades como ACNUR, Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos mantengan la situación de Nicaragua en sus agendas. El objetivo, según el informe, es garantizar la seguridad de quienes continúan saliendo del país y facilitar su integración en las sociedades de acogida.La crisis sociopolítica en Nicaragua estalló en abril de 2018 y se agravó tras las elecciones de 2021, un proceso cuestionado por la comunidad internacional. Esa escalada alteró la vida de cientos de miles de personas y también impactó en la dinámica de la región.
La cifra de refugiados en Costa Rica llega a 207,456 y el 85% son nicaragüenses
Los registros de ACNUR señalan que el país se consolidó como el principal destino para quienes huyen desde 2018, en medio de denuncias de persecución política, inseguridad jurídica y cierre de espacios cívicos











