El juez federal Ariel Lijo dio por cerrada la instrucción del tramo por lavado de dinero contra todo el entorno del ex secretario de los Kirchner, Daniel Muñoz, y los mandó a juicio oral. En el banquillo de los acusados aparecen Víctor Manzanares (ex contador de Cristina Kirchner) y Carolina Pochetti (viuda de Muñóz), entre otros acusado de haber lavado fondos de las coimas.La causa es un desprendimiento del expediente central conocido como los Cuadernos de las Coimas, que está en pleno juicio y tiene como principal acusada a Cristina Fernández de Kirchner. La resolución firmada por el juez Ariel Lijo sostiene que en punto al aporte de los empresarios imputados, debe destacarse que sus empresas contaban con concesiones y/o contrataciones del Estado Nacional -en cabeza del Ministerio de Planificación Federal- y “contribuyeron con su financiamiento a mantener el sistema a cambio de continuar con contrataciones perjudiciales para el Estado Nacional”.El dinero que se recaudaba era entregado alternativamente a los titulares del Poder Ejecutivo Nacional o sus secretarios privados -principalmente a Daniel Muñoz- en el domicilio sito en la calle Uruguay y Juncal (domicilio particular de Néstor y Cristina Kirchner), “jefes de esta organización ilícita-, en la Residencia oficial del Presidente en Olivos y/o en la Casa de Gobierno.Para la Justicia, Daniel Muñóz “resultó un engranaje clave en el circuito de acumulación y traslado del dinero de Néstor y Cristina Kirchner, en particular en lo referido a la recaudación de los fondos ilegales".Parte de esa ruta del dinero ilícito se constituyó como el objeto central de la causa que ahora es elevada a juicio oral. La justicia federal determinó que parte del dinero ilícito que trasladaba Daniel Muñóz, se volcó a una estructura de blanqueo de activos.Así se explicó en la resolución: “Parte del dinero proveniente de los ilícitos perpetrados por aquella asociación ilícita y que fueron recibidos por Daniel Muñoz, habría sido puesto en circulación en el mercado, tanto a nivel local como internacional, con el fin de aparentar un origen lícito”.De dichas maniobras participaron Daniel Muñóz, Carolina Pochetti, Víctor Manzanares, Ricardo Barreiro (ex jardinero de Cristina Kirchner), y 27 personas más. El listado incluye a empresarios radicados en Santa Cruz, de la cadena de farmacias Llaneza. Todos ellos, dijo la justicia, “habrían intervenido, de diversos modos, en la realización de transacciones comerciales, entre las que se destacan la constitución de empresas y la compra de bienes muebles e inmuebles, tanto a nivel nacional como internacional, operaciones que en algunos casos no se condicen con la capacidad económica de aquéllos”.Parte de los fondos ilícitos de Muñóz, dice el requerimiento de elevación a juicio, “habrían sido aplicados en nuestro país, en la conformación de un entramado de sociedades y en inversiones por esas firmas o por personas de su círculo, sobre todo inmobiliarias. Muchas de esas operaciones presentan un notorio incremento entre los valores declarados de adquisición y aquellos en los que terminaron siendo vendidos, y/o se consignaron que los montos involucrados habían sido previamente abonados total o parcialmente con dinero en efectivo”.El desarrollo de una parte de las inversiones de Muñóz a nivel local, fue ejecutado por el contador Víctor Manzanares, ex contador de la familia Kirchner. Esto fue posible por un poder que le otorgó el ex secretario privado presidencial, para que pueda actuar ante la AFIP.Para desentrañar la estructura financiera que se puso en marcha para blanquear una porción del dinero ilegal que recaudaba Muñóz fue clave el testimonio como imputado colaborador (arrepentido) de Víctor Manzanares, ex contador del matrimonio Kirchner.En su aporte ante la fiscalía, dio detalles de las sociedades constituidas, números de cuenta, montos de dinero que semanalmente Muñoz le entregaba para volcar a la estructura de blanqueo. Los fondos ilícitos se canalizaron a través de un conjunto de empresas radicadas en nuestro país -principalmente en el sur- y se usaron para la compra de bienes inmuebles: garajes, hosterías, complejos de caballos, casas, y hasta incursionaron en el rubro farmacéutico. También se enumera un amplio y variado parque automotor.La confesión del ex contador de Cristina Kirchner“En el año 2009 tenía intenciones de desarrollar una usina para lavar dinero aprovechando la legislación de Tierra del Fuego (...) No recuerdo con precisión cuánto dinero se llegó a lavar, aproximadamente entre 5 y 7 millones de pesos durante el periodo en el que se desarrollaron estas operaciones”, confesó el arrepentido contador Manzanares. Se refirió a un restaurante y a la compra de una cadena de farmacias con el mismo fin: blanquear el dinero que Muñoz llevaba a Santa Cruz.Manzanares dijo que “Todo este dinero era de Muñoz. La decisión de las compras las hacía, en este caso en particular conmigo, en todo lo referente a lo inmobiliario en Río Gallegos y en el Sur, hasta que le confió estas operaciones a Carlos Cortez”, apuntado como su supuesto testaferro. Allí contó que entre 2009 y 2010, con intermediación de Cortez, “se compran la sociedad Llomar SRL, con tres farmacias adentro. (...) Esa operación, es decir la compra de las farmacias y los inmuebles, se acordó en 3.700.000 euros”, pero terminó haciéndose en dólares, “lo que complicó las cosas porque el efectivo que teníamos era en euros”. El cambio de dinero se hizo con la intermediación del financista Ernesto Clarens.Posteriormente, contó Manzanares también empezaron a lavar dinero con la compra de terrenos en El Calafate:“hubo una compra de un terreno por 50.000 dólares, justo frente al Hospital nuevo, a nombre de MM Servicios”.Después de estas operaciones, el ex contador de Cristina viajó a Miami “por invitación de Muñoz para la compra de tres departamentos, previamente seleccionados por Cortez por sus contactos inmobiliarios y con una sociedad creada por él, Cape Fairweather”, allí surgió “la idea de comprar un laboratorio. A ese viaje, fui como hombre de confianza de Muñoz y también para efectuar la transferencia de fondos pertenecientes a Muñoz, que estaban en una cuenta de mi titularidad, a una cuenta de Cortez para que sean aplicados a la compra de los inmuebles. Muñoz invertía en empresas y les daba mayor valor con nuevas incorporaciones monetarias”.Comisión incumplidaHubo una promesa fallida. Manzanares dijo que “el blanco ya se los había creado” con la estructura de adquisición de inmuebles y de las farmacias, “teóricamente mi comisión iba a ser de 6 millones de dólares, el 15% que me habían prometido (...) Muñoz me dice que 6 millones de dólares es mucho y me sugiere reducirlo a 1,5 millones de dólares. Le dije que no tenía inconvenientes. Estando en tratativas esa negociación, Mariana Zuvic -entonces diputada por la Coalición Cívica- puso su ojo nuevamente en los negocios de Muñoz y éste decidió replegar la operación”.Un ejemplo: Muñoz inició la compra de San Up S.A, que era de Jorge Shemi. “Fue un negocio que trajo Cortez. La operación de compra fue por 34 millones de dólares, según me informó Muñoz, aunque en los papeles creo que se consignó 8 millones de pesos. Eso obra en las declaraciones juradas fiscales de Cortez y Llaneza. Esa compra se hizo en efectivo”.