Actualizado a las 13:20h.
Después de una intensa ola de calor que ha durado cuatro días y a la que se le atribuyen más de 200 muertes en España, buena parte del país empieza por fin a respirar gracias al descenso de las temperaturas, provocado por la entrada de una masa de aire más fresco por el noroeste.
Sin embargo, el meteorólogo Mario Picazo advierte de que este alivio estará repartido de forma desigual por el territorio y tiene fecha de caducidad, ya que el ambiente volverá a calentarse durante el fin de semana, además de producirse tormentas.
Aun así, matiza que los valores térmicos que llegarán los próximos días no serán «nada comparado con lo que tuvimos hace unos días». Y es que, en apenas cuatro jornadas, entre el domingo 21 y el miércoles 24, se registraron 212 muertes atribuibles al extremo calor, de las que 96 se produjeron el miércoles.
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